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Daños por agua en USA: Qué cubre tu seguro de hogar y cómo reclamar

Goteras

Cuando entra agua donde no debe, el primer impulso es pensar en huracanes y tormentas.

Pero gran parte de los daños por agua en una vivienda no nace del clima, sino de la propia casa: una tubería que revienta, un electrodoméstico que falla, una cañería que gotea durante meses.

Estos incidentes suelen estar cubiertos por una póliza estándar de seguro de hogar. Aunque eso no garantiza que la aseguradora vaya a pagar lo que corresponde sin oponer resistencia.

En este artículo, te contamos:

• Qué tipos de daños por agua suele cubrir un seguro de hogar en Estados Unidos.
• Cuándo un daño se considera inundación y requiere una cobertura aparte.
• Qué situaciones suelen quedar excluidas de la póliza.
• Qué pasos debes seguir para documentar el daño y presentar un reclamo.
• Qué hacer si la aseguradora rechaza o paga menos de lo que corresponde.

Daño por agua no es lo mismo que inundación

Para tu aseguradora, la diferencia entre un daño por agua y una inundación no depende de cuánta agua haya, sino de su origen.

Una forma práctica de entenderlo es que la inundación implica agua que sube desde afuera y entra a la casa: una marejada ciclónica, el desborde de un río o la acumulación de lluvia a nivel del suelo.

Es una simplificación útil, porque la definición del National Flood Insurance Program (NFIP) es más específica. De hecho, el NFIP exige, entre otras condiciones, que el agua afecte al menos dos acres o dos propiedades.

Ese tipo de evento exige por lo general una póliza de inundación aparte, que en Estados Unidos suele contratarse a través del NFIP.

En cambio, el agua que se origina dentro de tu vivienda o que entra por una abertura causada por un evento cubierto (por ejemplo, el daño que el viento o el granizo provocan en el techo), cae dentro de lo que cubre la póliza estándar.

Una forma práctica de entenderlo es pensar en la dirección del agua. Como regla general, el agua que viene de arriba o de adentro de manera repentina (la cañería rota, el electrodoméstico desbordado, la gotera tras un daño de viento en el techo) suele estar cubierta.

Mientras que el agua que sube desde abajo (la que se filtra al sótano por una marejada) tiende a clasificarse como inundación y queda fuera del seguro básico. Es una regla útil, pero con excepciones que cada póliza detalla, como veremos más adelante.

Esta distinción importa porque algunas aseguradoras intentan catalogar como “de abajo hacia arriba” un daño que en realidad vino de adentro o de arriba, sobre todo cuando hay una tormenta de por medio.

Si llegas a casa y no sabes de dónde salió el agua, no des por hecho que estás desprotegido por no tener seguro de inundación.

Qué suele cubrir una póliza estándar

Aunque cada contrato es distinto, hay daños que la mayoría de las pólizas de hogar reconoce.

Entre ellos están:

  • las tuberías que revientan por congelamiento o por un cambio brusco de presión;
  • las fallas repentinas de plomería;
  • los desbordes accidentales de inodoros, lavabos o bañeras, y
  • las fugas súbitas de electrodomésticos como lavadoras, lavavajillas o refrigeradores.

También suelen incluirse las fugas del sistema de climatización por una línea de condensación tapada, las goteras del techo causadas por un peligro cubierto (granizo, viento o la caída de un árbol) y los daños por agua de los sistemas de extinción de incendios o las mangueras de los bomberos.

Conviene tener presente un matiz: la póliza puede cubrir el daño que causó el agua, pero no necesariamente la reparación del objeto que falló.

Si revienta una tubería, es posible que el seguro pague el deterioro de las paredes y los pisos, pero no el reemplazo de la tubería en sí.

Moho en pared

Qué suele quedar excluido

La fuente del agua determina, en buena medida, si el daño está cubierto.

La cláusula de exclusión de agua de tu póliza enumera lo que no entra, y casi siempre deja fuera las inundaciones y otros eventos específicamente excluidos, como los terremotos.

Conviene aclarar un punto que suele confundirse. La póliza estándar no excluye el huracán como tal: los daños que el viento de un huracán causa en la vivienda suelen estar cubiertos, aunque en muchos estados costeros estén sujetos a un deducible especial por huracán o tormenta de viento que no se suma al deducible común.

Lo que sí queda excluido es la inundación o marejada ciclónica asociada al huracán, que por lo general requiere una cobertura aparte.

Esto explica por qué, en zonas de alto riesgo como ciertas áreas de Florida, un banco puede exigir un seguro de inundación como condición para la hipoteca, aunque no exista una obligación general de contratarlo para todos los propietarios.

En la misma línea, las inundaciones de origen climático no están cubiertas, aunque sí lo esté el agua que entra a la casa por un peligro cubierto, como una cañería rota.

Otras exclusiones frecuentes tienen que ver con el mantenimiento. Cada propietario es responsable de cuidar su vivienda, y si el daño se produjo por descuido, la aseguradora puede negarse a pagar.

En la misma línea están las fugas graduales: el deterioro lento de una tubería o una gotera que avanza durante meses suele considerarse algo que el dueño debió detectar a tiempo.

Moho en tu vivienda de alquiler

Tampoco suele cubrirse el reflujo de cloacas o desagües, salvo que hayas contratado una cobertura adicional específica para eso.

Y quedan fuera también la filtración de agua subterránea por los cimientos y el moho que no provenga de un evento cubierto y repentino.

Un detalle técnico que conviene revisar es la cláusula de causalidad concurrente. Algunas pólizas limitan o impiden el cobro cuando un peligro cubierto y otro excluido se combinan para causar el daño.

Si un huracán provoca a la vez daño por viento (cubierto) e inundación (excluida), la aseguradora puede intentar limitar o rechazar parte o la totalidad del reclamo, según la redacción de la póliza y la legislación estatal aplicable.

Qué hacer si el agua daña tu casa

El tiempo juega en contra: el moho puede empezar a desarrollarse entre 24 y 48 horas después de una intrusión de agua. Y el costo de reparación aumenta con cada día de demora.

Por eso el primer paso es documentar todo. Toma fotos y videos del daño en su estado original, antes de cualquier reparación, y guarda los recibos de los arreglos urgentes que no puedan esperar.

Conviene también reunir los registros de mantenimiento de la vivienda, porque sirven para desmentir el argumento de que el descuido causó el daño. Antes de presentar el reclamo, revisa tu póliza para saber con exactitud qué cubre y qué deducible aplica. Luego notifica a la aseguradora cuanto antes, ya que muchos contratos fijan plazos para reportar.

La aseguradora enviará a su propio ajustador, pero ese profesional responde a la compañía. Contratar a un “public adjuster” (ajustador público), que representa al asegurado o a un perito propio ayuda a documentar el alcance real del daño y a frenar una oferta a la baja.

Ten en cuenta que el ajustador público cobra honorarios, por lo general un porcentaje de la indemnización que algunos estados limitan, así que conviene evaluar si vale la pena en reclamos pequeños.

Inspector de moho

Cuando la aseguradora pone trabas o niega el reclamo

Las compañías de seguros conocen varias tácticas: atribuir el daño a un problema preexistente, alegar que se trató de una fuga gradual, invocar una exclusión, demorar el trámite, subvaluar la pérdida o clasificar mal la causa del agua.

Si tu reclamo es rechazado, lee con atención la carta de denegación. En la mayoría de los estados, la aseguradora debe comunicar por escrito los motivos del rechazo. Compárala con tu póliza para detectar si aplicó mal una exclusión.

Tienes derecho a apelar, y para eso ayuda contar con documentación sólida y una evaluación independiente.

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