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Asilo y traducción: La lección del caso “Eqbal” para inmigrantes latinos

Un tribunal federal de apelaciones en Estados Unidos acaba de revertir la decisión que le negaba asilo a un ciudadano afgano, después de comprobar que buena parte del rechazo se basó en un error de traducción cometido durante su entrevista de miedo creíble.

Este caso deja enseñanzas que aplican a cualquier persona que dependa de un intérprete para contar su historia ante las autoridades migratorias.

En este artículo te contamos:

  • De qué trata el caso “Eqbal v. Blanche”
  • Cómo un error de traducción casi le costó el asilo al solicitante
  • Qué decidió la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito
  • Qué lecciones deja este caso para inmigrantes latinos que buscan asilo

De qué trata el caso

Salaruddin Eqbal es un ciudadano afgano de la etnia tayika que trabajó durante casi tres décadas como personal de seguridad de altos funcionarios del gobierno afgano.

Cuando el Talibán retomó el control del país en 2021, Eqbal se convirtió en blanco de persecución por su vínculo con el gobierno derrocado.

El grupo emitió órdenes para su arresto, lo buscó activamente y llegó a interrogar y golpear a su madre en un intento por encontrarlo.

En 2023, Eqbal logró salir de Afganistán y en junio de 2024 entró a Estados Unidos. Allí fue detenido y puesto en proceso de deportación.

Solicitó asilo, protección bajo la Convención contra la Tortura (CAT) y la retención de expulsión, alegando que regresar a su país equivaldría a una sentencia de muerte.

Un juez de inmigración le negó toda forma de protección. La razón principal fue que consideró que su testimonio no era creíble, sobre todo en lo referido a su historial laboral y a un episodio de encarcelamiento que sufrió a manos del Talibán en los años 90.

La Junta de Apelaciones de Inmigración confirmó esa decisión.

Juicio

El error que estuvo a punto de arruinar su caso

Durante su entrevista de miedo creíble, Eqbal declaró que había comenzado a trabajar como guardaespaldas en el año 1372.

El intérprete tradujo esa fecha de forma literal, como si fuera 1972 del calendario gregoriano, en lugar de convertirla desde el calendario afgano, que corresponde a 1993.

Un error similar se repitió con la fecha de su encarcelamiento: según las notas de esa entrevista, Eqbal habría dicho que fue detenido en 1977, cuando en realidad se refería a 1997 o 1998.

De nuevo, el problema fue una conversión incorrecta entre calendarios, no algo que Eqbal hubiera dicho mal.

Plazos

El juez de inmigración tomó esas fechas como prueba de que Eqbal mentía sobre su pasado, sin reparar en que el Talibán ni siquiera existía como movimiento en 1972, y que Eqbal todavía no había nacido ese año.

Con base en esa supuesta inconsistencia (y en otra confusión sobre si había mencionado o no su encarcelamiento durante la entrevista) el juez concluyó que todo su testimonio carecía de credibilidad.

Esa conclusión afectó, a su vez, cómo se evaluó el resto de sus pruebas, incluidas fotografías con funcionarios de alto rango, credenciales de empleo y documentos del Talibán que ordenaban su captura.

Qué decidió la Corte de Apelaciones

La Corte de Apelaciones del Quinto Circuito revisó el caso y concluyó que ningún juzgador razonable podría haber encontrado una inconsistencia real en el testimonio de Eqbal sobre su historial laboral o su encarcelamiento.

Los propios documentos del caso mostraban que las fechas correctas (convertidas del calendario afgano al gregoriano) coincidían de forma consistente en toda su solicitud, su declaración personal y su testimonio ante el juez.

La Corte también señaló que el juez de inmigración y la Junta de Apelaciones no habían considerado adecuadamente evidencia clave que respaldaba la historia de Eqbal, como las fotos con autoridades afganas y los documentos del Talibán que pedían su arresto.

Con esos fundamentos, el tribunal anuló la decisión de la Junta de Apelaciones y devolvió el caso a la agencia de inmigración para que se reconsidere la credibilidad de Eqbal sin apoyarse en los errores de traducción, y para que se analice con más atención la evidencia que había sido dejada de lado.

Qué enseña este caso a quienes buscan asilo

Aunque el caso de Eqbal ocurrió con un solicitante afgano, la situación de fondo (depender de un intérprete para contar hechos que pueden determinar el resultado de un caso de asilo) es la misma que enfrentan miles de inmigrantes latinoamericanos cada año.

Esto puede ser porque hablan una lengua indígena, porque su español tiene modismos que un intérprete no conoce o porque los nervios de la entrevista dificultan la comunicación.

Algunas lecciones prácticas que deja este caso:

  • Las fechas y los datos que das durante la entrevista de miedo creíble pueden usarse en tu contra más adelante, incluso si el problema no fue algo que dijiste, sino cómo se tradujo o se anotó. Cuando sea posible, conviene pedir una copia o un resumen de esa entrevista y revisar si hay errores.
  • Si detectas una fecha o un dato mal registrado en cualquier documento de tu caso, es importante señalarlo cuanto antes y explicar el motivo del error, idealmente con el respaldo de un abogado.
  • La consistencia entre tu solicitud de asilo (formulario I-589), tu declaración personal y tu testimonio en la corte es un factor central para que un juez confíe en tu historia. Cualquier discrepancia, aunque tenga una explicación razonable, puede generar dudas si no se aclara a tiempo.
  • La evidencia documental (fotografías, identificaciones, cartas, documentos oficiales) puede ser decisiva para respaldar tu testimonio, sobre todo si en algún momento surge una duda sobre tu credibilidad. Conviene guardar y organizar toda la prueba disponible antes de la entrevista o la audiencia.
  • Si tu idioma o tus modismos son distintos a los del intérprete, dilo desde el principio. Un malentendido cultural o lingüístico puede convertirse en un problema legal grave si nadie lo corrige a tiempo.
Intérpretes para asilo

Conclusión

El caso de Eqbal muestra cómo un error de conversión entre calendarios estuvo a punto de costarle la protección que necesitaba para no ser devuelto a un país donde su vida corría peligro. La Corte de Apelaciones corrigió ese error, pero el proceso le tomó años y todavía no termina, porque el caso vuelve a la agencia de inmigración para una nueva revisión.

Para cualquier persona que atraviese un proceso de asilo, este caso es un recordatorio de que los detalles de la traducción y la interpretación pueden ser la diferencia entre que te crean o no.

Contar con representación legal desde el inicio del proceso ayuda a detectar y corregir estos errores antes de que se conviertan en un obstáculo para el caso.

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