La declaración personal es uno de los documentos más importantes de toda solicitud de asilo.
Acompaña al formulario I-589 y es el espacio donde explicas, con tus propias palabras, lo que viviste en tu país, por qué te fuiste y por qué temes regresar.
El oficial de asilo o el juez de inmigración leen esta declaración para entender tu historia y decidir si reúnes los requisitos de protección.
A diferencia del formulario, que solo pide datos básicos, la declaración te permite contar lo que pasó con detalle. Por eso conviene dedicarle tiempo y prepararla con cuidado.
Qué debes demostrar
El asilo no se concede solo porque tu país sea peligroso o porque la situación económica sea difícil.
Para calificar necesitas demostrar que sufriste persecución en el pasado o que tienes un temor fundado de sufrirla en el futuro.
Esa persecución o ese miedo a sufrirla tiene que estar vinculada con al menos una de las cinco causales previstas en la ley: raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social particular.
Además, debes demostrar que tu gobierno te persigue o que no puede o no quiere protegerte.
Tu declaración debe dejar claros estos puntos a lo largo del relato.
Cómo organizar el relato
No existe un formato obligatorio, pero la mayoría de las declaraciones siguen un orden cronológico y se dividen en secciones con títulos. Eso facilita la lectura.
Una estructura habitual incluye:
- Tus datos y tu origen: nombre, fecha de nacimiento, país, familia y entorno en el que creciste.
- La causal por la que te persiguen.
- Los hechos que sufriste en el pasado: cada amenaza, agresión, detención, acto de discriminación o abuso.
- Tu temor a futuro: por qué crees que volverías a estar en peligro si regresas.
- La falta de protección del gobierno y la imposibilidad de mudarte a otra zona del país.
- Una conclusión breve que resuma por qué necesitas asilo.
Los detalles importan
Lo primero que buscan las autoridades es el detalle.
No basta con escribir “me amenazaron” o “me persiguieron”. Explica quién lo hizo, qué te dijeron, qué te hicieron, cuántas personas eran, dónde ocurrió y cuándo.
Describe también cómo te sentiste y qué consecuencias tuvo el hecho en tu vida.
Incluye incluso los hechos que parezcan menores. Una burla, un insulto o un acto de discriminación pueden dar contexto y ayudar a explicar por qué llegaste a tener miedo. A veces el maltrato se vuelve tan habitual que deja de parecer grave, pero sigue siendo relevante.
Si otras personas de tu mismo grupo, como familiares, amigos o vecinos, también sufrieron daño, cuéntalo. Eso refuerza tu temor a regresar.
Sé claro con las fechas y con tu memoria
Trata de seguir el orden en que ocurrieron las cosas. Si recuerdas una fecha exacta, anótala. Si no, usa una referencia aproximada como “alrededor de marzo de 2021” o “a mediados del año”.
Es preferible decir “creo que fue” o “no recuerdo con exactitud” antes que inventar un dato. La declaración debe ser siempre veraz y reflejar tus recuerdos con la mayor precisión posible.
Si te cuesta recordar por el estrés o por lo que viviste, puedes explicarlo en el propio texto.
Habla de la policía y del gobierno
Indica siempre si pediste protección a la policía o a otras autoridades.
Si lo hiciste, explica qué pasó: si tomaron tu denuncia, si dieron seguimiento y qué resultado tuvo.
Si no acudiste, explica por qué (por ejemplo, porque habría sido peligroso o inútil). Sé concreto.
Por qué no puedes mudarte dentro de tu país
Las autoridades suelen preguntar si podrías vivir seguro en otra región, algo que en términos legales se conoce como reubicación interna.
Si el peligro viene del gobierno, se entiende que el riesgo existe en todo el país.
Si viene de otra persona o grupo, debes explicar por qué no estarías a salvo en ningún otro lugar, por ejemplo, por tu edad, tu salud, el tamaño del país o la capacidad de tu perseguidor para encontrarte.
El plazo de un año
Por regla general, la solicitud de asilo se presenta dentro del primer año de tu llegada a Estados Unidos.
Si pasó más tiempo, debes explicar las circunstancias que lo justifican, como un cambio en tu situación, un cambio en las condiciones de tu país o un problema de salud.
Este punto es delicado, así que conviene desarrollarlo con cuidado.
Para saber más sobre este tema, te recomendamos el artículo “¿Qué pasa si no meto el asilo antes del año?”.
Antes de entregarla
Al terminar, deja pasar unos días y vuelve a leer tu declaración. Revisa que se entienda, que tenga suficiente detalle y que coincida con lo que escribiste en el formulario I-589. Las contradicciones entre ambos documentos pueden perjudicarte.
Recuerda dos cosas más.
La declaración se presenta en inglés. Si la escribiste en otro idioma, deberá acompañarse de una traducción completa al inglés y de una certificación del traductor.
Y antes de presentarla, fírmala y féchala. El formulario I-589 debe ir firmado, ya que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) rechaza los formularios sin firma, y lo habitual es cerrar también la declaración con tu firma y la fecha.

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