Muchas personas LGBTQ+ llegan a Estados Unidos huyendo de violencia, amenazas o leyes que criminalizan quiénes son.
El asilo puede ofrecerles una forma de permanecer legalmente en el país y reconstruir su vida con seguridad.
En este artículo te explicamos cómo funciona el asilo para personas LGBTQ+, qué pruebas necesitas presentar y cuáles son los plazos.
Qué es el asilo
El asilo es una protección legal que permite a una persona permanecer en Estados Unidos cuando ha sufrido persecución o tiene un temor fundado de sufrirla, por su raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social particular.
La orientación sexual y la identidad de género están reconocidas dentro de esa última categoría, y eso abre la puerta al asilo para personas LGBTQ+ que escapan de la persecución en sus países de origen.
Si eres gay, lesbiana, bisexual o transgénero, la ley estadounidense puede ofrecerte protección si demuestras que sufriste persecución o que tienes un temor fundado de sufrirla, por tu orientación sexual o identidad de género.
Aunque ambas categorías pueden entrar dentro de la ley de asilo, los argumentos legales y la evidencia suelen presentarse de manera distinta en cada caso.
Esta protección puede estar disponible sin importar cómo entraste al país, aunque la forma de entrada y tu situación procesal actual sí afectan cómo se presenta el caso y qué reglas aplican.
Quién puede pedirlo
El asilo está disponible para personas que sufrieron persecución o tienen un temor fundado de sufrirla, por su orientación sexual o identidad de género, sea esta real o percibida por el persecutor.
Para que el asilo sea aprobado, el daño sufrido o temido debe estar conectado con esa identidad.
Esa conexión legal se conoce como nexus y es uno de los elementos centrales del caso.
No basta con probar tu orientación sexual o identidad de género: también hay que demostrar que la persecución fue por esa razón.
El plazo de un año
Como regla general, tienes un año desde tu última llegada a Estados Unidos para presentar la solicitud de asilo.
La ley contempla excepciones por cambios de circunstancias o circunstancias extraordinarias.
Esas excepciones no son favores discrecionales, sino supuestos previstos por la ley que se analizan caso por caso.
En la práctica, demostrar que aplican requiere preparación y evidencia específica.
Dos formas de presentar la solicitud
El camino que debes seguir depende de tu situación migratoria actual:
- Asilo afirmativo: si no estás en un proceso de deportación ni tienes una comparecencia activa ante un juez, presentas tu solicitud directamente ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).
- Asilo defensivo: si ya tienes un proceso de remoción activo, presentas la solicitud como defensa ante la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR), frente a un juez de inmigración.
En ambos casos, el formulario que se usa es el I-589 (Solicitud de Asilo y Suspensión de la Deportación).
Si no estás seguro de en qué situación te encuentras, consultar con un abogado de inmigración es el primer paso antes de presentar cualquier formulario.
Qué pruebas necesitas preparar
Para una solicitud basada en orientación sexual o identidad de género, vas a necesitar armar un expediente sólido. Los elementos más importantes son:
- Una declaración personal detallada que describa las experiencias de persecución en tu país de origen: quién te amenazó o atacó, qué pasó exactamente, cuándo, dónde y por qué crees que fue por tu orientación sexual o identidad de género.
- Evidencia que respalde tu orientación sexual o identidad de género, real o percibida: testimonios de otras personas, fotos, actividad en redes sociales, vínculos personales o participación en organizaciones.
- Documentación sobre las condiciones de tu país de origen: leyes que criminalizan la homosexualidad, noticias de incidentes violentos e informes de organizaciones internacionales de derechos humanos.
- Descripción de experiencias vividas desde la infancia y adolescencia con familia, entorno escolar y figuras de autoridad, si son relevantes para explicar el contexto de la persecución.
En muchos casos LGBTQ+, la persecución proviene de familiares, parejas, pandillas o miembros de la comunidad. Estos casos también pueden calificar, pero hay que demostrar que el gobierno del país de origen no pudo o no quiso brindar protección efectiva.
La persecución no tiene que ser solo física. Los tribunales también pueden reconocer amenazas creíbles, violencia sexual, terapias de conversión, internamientos psiquiátricos forzados y otros daños graves.
La expulsión del hogar o la discriminación que impide trabajar o estudiar pueden sumar al caso cuando se combinan con otras formas de daño o forman parte de un patrón más grave; por sí solas, sin embargo, suelen no alcanzar el nivel de persecución que exige la ley.
No es necesario haber sufrido persecución directa si puedes demostrar un riesgo real y objetivo de sufrirla al regresar, especialmente cuando existe un patrón de violencia contra personas LGBTQ+ en tu país.
Cada caso es diferente, y la calidad de la presentación inicial puede tener mucho peso en el resultado final.
Qué pasa si te aprueban el asilo
Una vez que el asilo es concedido, puedes empezar a estabilizar tu situación legal en el país.
Después de 150 días desde la presentación de la solicitud, puedes pedir un permiso de trabajo con el formulario I-765.
La ley permite que ese permiso sea emitido una vez transcurridos al menos 180 días desde la presentación, siempre que las demoras no hayan sido causadas por el solicitante.
Una vez concedido el asilo, después de un año puedes ser elegible para solicitar la Green Card, siempre que cumplas los requisitos vigentes y no haya causales de inadmisibilidad pendientes.
Como asilado, puedes ser elegible para beneficios como asistencia financiera, atención médica, clases de inglés, número de seguro social y licencia de conducir, según el estado donde vivas, tus ingresos y los requisitos específicos de cada programa.

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