Un empresario venezolano radicado en Miami llevaba cinco años con visa de turista renovable. Tenía capital, contactos y un negocio próspero en Latinoamérica. Lo que no tenía era residencia permanente en Estados Unidos. Hasta que su abogado le explicó que existía un programa diseñado exactamente para perfiles como el suyo.
La visa EB-5 convierte una inversión en un proyecto empresarial en Estados Unidos en el camino más directo hacia la Green Card para el inversor y toda su familia.
No requiere tener un empleador que te patrocine. No depende de una lotería. No exige que abandones tu negocio actual. Solo requiere capital y la decisión de movilizarlo.
Qué es exactamente el programa EB-5
El Congreso de Estados Unidos creó el programa EB-5 en 1990 con un objetivo claro: atraer inversión extranjera y generar empleo en el país.
Su nombre oficial es Immigrant Investor Program, y es administrado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).
El principio es sencillo: si inviertes una cantidad mínima de capital en un negocio en Estados Unidos que genere al menos diez empleos permanentes para trabajadores estadounidenses, puedes obtener la residencia permanente.
La Green Card EB-5 aplica para el inversor principal, su cónyuge y todos sus hijos solteros menores de 21 años. En una sola operación, toda la familia cruza a la residencia permanente en Estados Unidos.
Cuánto hay que invertir
Desde marzo de 2022, los montos mínimos de inversión son los siguientes:
- $ 1.050.000 en proyectos generales.
- $ 800.000 si el proyecto está ubicado en una Zona de Empleo Objetivo (TEA, por sus siglas en inglés): áreas rurales o zonas de alto desempleo.
La gran mayoría de los proyectos EB-5 están estructurados como TEA, lo que significa que el umbral efectivo para la mayoría de los inversores es de $ 800.000.
El capital debe ser tuyo, demostrado como lícito. USCIS exige documentar el origen de los fondos con detalle: transferencias bancarias, estados de cuenta, declaraciones impositivas, escrituras, historial de ventas de activos o cualquier combinación que pruebe que el dinero proviene de fuentes legales.
Para un inversor latinoamericano con patrimonio en bienes raíces, dividendos empresariales o la venta de una compañía, esto es perfectamente rastreable con la asesoría correcta.
Las dos rutas: inversión directa o a través de un Centro Regional
Hay dos formas de canalizar la inversión EB-5.
1. Inversión directa
El inversor crea o adquiere su propio negocio en Estados Unidos y genera directamente los diez empleos. Es una opción válida para quienes quieren controlar el proyecto de principio a fin, pero exige involucramiento operativo y una gestión activa del negocio.
2. A través de un Centro Regional (Regional Center)
Esta es la vía que elige la mayoría de los inversores EB-5. Un Centro Regional es una entidad autorizada por USCIS para agrupar capital de múltiples inversores y financiar proyectos de gran escala: hoteles, desarrollos inmobiliarios, infraestructura hospitalaria, energías renovables.
La ventaja clave es que el conteo de empleos no se limita a los trabajadores directos del proyecto, sino que incluye empleos indirectos e inducidos calculados por modelos econométricos. Eso facilita mucho cumplir el requisito de los diez puestos de trabajo.
El inversor no gestiona el proyecto. Participa como socio pasivo, y un equipo profesional administra la operación.
El equipo de profesionales detrás de una inversión EB-5
Uno de los puntos que más valoran los inversores experimentados es que el proceso EB-5 cuenta con un ecosistema completo de especialistas. No estás solo.
Un caso EB-5 bien estructurado involucra habitualmente:
- Un abogado de inmigración especializado en EB-5, que redacta y presenta la petición ante USCIS y te guía en cada etapa del proceso migratorio.
- Un abogado de valores (securities attorney), que revisa la documentación del fondo o proyecto y asegura el cumplimiento de las leyes federales de inversión.
- Un asesor financiero, que evalúa la solidez del proyecto, el retorno esperado y los riesgos de la inversión.
- Un contador o asesor fiscal (CPA), que planifica las implicaciones tributarias de invertir y residir en Estados Unidos.
- El equipo del Centro Regional, que proporciona el memorando de oferta, los estados financieros del proyecto y los informes de impacto económico.
Para un inversor sofisticado acostumbrado a tomar decisiones con asesores expertos a su lado, el proceso EB-5 tiene una estructura familiar. El nivel de diligencia debida que se aplica a un proyecto EB-5 es el mismo que aplicarías a cualquier inversión de capital privado.
Lo que hay que tener en cuenta
El EB-5 es un camino sólido, pero no está exento de complejidades.
– La inversión conlleva riesgo. Es capital real que va a un proyecto real. Los rendimientos no están garantizados, y aunque la mayoría de los proyectos EB-5 tienen estructuras de retorno de capital, existen riesgos como cualquier inversión privada.
– Los tiempos son largos. Desde la presentación del I-526E hasta la Green Card permanente pueden pasar entre tres y seis años, dependiendo del país de nacimiento del inversor y los tiempos de procesamiento de USCIS.
– El país de nacimiento importa. Las cuotas anuales del programa tienen un límite por país. Actualmente, para inversores nacidos en China o India puede haber lista de espera. Para la mayoría de los latinoamericanos, los números están al día.
– La elegibilidad de los hijos por edad de corte. Un hijo que tiene 20 años al inicio del proceso puede cumplir 21 y perder la elegibilidad como beneficiario derivado durante el trámite. Existen protecciones legales en ciertos casos, pero es un punto a planificar con el abogado desde el principio.
Una decisión que requiere el equipo correcto
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Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoría legal ni de inversión. Para evaluar tu situación específica, consulta con un abogado de inmigración habilitado y un asesor financiero con experiencia en el programa EB-5.

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