Los elevadores son parte de la vida diaria en Estados Unidos. En oficinas, hospitales, edificios de apartamentos y centros comerciales, millones de personas los usan sin pensarlo dos veces. Pero cuando algo sale mal, las consecuencias pueden ser muy graves.
Cada año, alrededor de 30 personas mueren y otras 17.000 resultan heridas en accidentes relacionados con elevadores en Estados Unidos.
Aunque esos números parecen pequeños comparados con los miles de millones de viajes que se hacen en estos equipos cada año, representan familias que cambian para siempre.
En este artículo te contamos:
- Cuán seguros son realmente los elevadores en Estados Unidos.
- Cómo ocurren la mayoría de los accidentes y por qué pasan.
- Qué personas tienen mayor riesgo de sufrir lesiones.
- Quién puede ser responsable cuando ocurre un accidente.
- Qué derechos tienes y qué hacer si te lesionas, incluso si eres inmigrante.
¿Son realmente seguros los elevadores?
En términos comparativos, sí.
Las escaleras comunes causan alrededor de 2.000 muertes al año en este país, frente a las 30 que se registran en elevadores. Eso significa que subir por las escaleras es, estadísticamente, mucho más peligroso que usar un ascensor.
Dicho eso, los riesgos existen y vale la pena conocerlos. En Estados Unidos hay aproximadamente 900.000 elevadores en funcionamiento, y juntos realizan cerca de 18.000 millones de viajes por año. La gran mayoría termina sin ningún problema. Sin embargo, como dijimos, cuando algo falla, el resultado puede ser muy serio.
Cómo ocurren los accidentes de elevadores
Contrario a lo que muestran las películas, los elevadores modernos casi nunca caen en picada. Desde la década de 1930 existen sistemas de seguridad, cables de respaldo y frenos de emergencia que lo impiden. Los accidentes reales ocurren de otras formas, muchas veces más silenciosas, pero igual de peligrosas.
Una de las causas más comunes es que el elevador no queda al nivel exacto del piso al detenerse. Esa pequeña diferencia de altura puede hacer que una persona tropiece al entrar o salir. Esto es especialmente peligroso para personas mayores, niños o personas con alguna discapacidad.
Otra causa frecuente son las puertas que no funcionan bien. Cuando los sensores fallan, la puerta puede cerrarse demasiado rápido y golpear a alguien que todavía está pasando. También hay casos donde las puertas se abren aunque el elevador no haya llegado todavía, dejando el hueco al descubierto y poniendo en riesgo a quien intenta entrar.
Las fallas mecánicas y eléctricas también están entre las causas más reportadas. Un cable en mal estado, un problema en el sistema de control o un fallo en el sistema de frenos pueden provocar que el elevador se detenga de golpe, suba o baje de manera brusca, o quede atascado entre pisos.
Los trabajadores que reparan o mantienen estos equipos corren un riesgo aún mayor. Cerca de la mitad de todas las muertes relacionadas con elevadores ocurren a personas que trabajan en o cerca de ellos, muchas veces por caídas dentro del hueco. De hecho, los técnicos de elevadores tienen una de las tasas de mortalidad laboral más altas dentro de los oficios de construcción y reparación.
Los grupos con mayor riesgo de sufrir accidentes en elevadores
Aunque cualquier persona puede resultar herida, algunos grupos tienen más riesgo.
Los niños pequeños están entre los pasajeros que más se lastiman, especialmente por quedar atrapados en las puertas o en los espacios entre el elevador y el piso. En 2022 se llegaron a retirar del mercado más de 117.000 elevadores en todo el país por riesgos de atrapamiento para menores.
Las personas mayores también están en mayor riesgo, sobre todo porque una caída al entrar o salir del elevador puede tener consecuencias mucho más graves para ellas que para alguien más joven.
¿Qué tipo de lesiones pueden ocurrir?
Los accidentes en elevadores pueden causar desde golpes leves hasta lesiones que cambian la vida de una persona. Entre las más graves se encuentran fracturas de huesos, lesiones en la columna vertebral, daño cerebral por un golpe fuerte en la cabeza, amputaciones y parálisis.
También son comunes las lesiones de tejidos blandos como torceduras y contusiones, que, aunque no siempre parecen graves al principio, pueden volverse crónicas si no se tratan a tiempo.
Quién es responsable cuando hay un accidente
Esta es una pregunta importante, y la respuesta depende de cada caso. En general, puede haber más de una persona o empresa con responsabilidad.
El dueño del edificio tiene el deber de mantener el elevador en buenas condiciones. Eso incluye hacer inspecciones regulares, contratar personal calificado para el mantenimiento y reparar cualquier problema a tiempo. Si ignora avisos de falla, retrasa reparaciones o no cumple con las inspecciones obligatorias, puede ser responsable legalmente por los daños que ocurran.
La empresa que da mantenimiento al elevador también puede tener responsabilidad. Si hicieron mal su trabajo, si saltaron inspecciones o si usaron piezas de mala calidad, pueden responder por ello. En muchos casos, cuando ocurre un accidente, el dueño del edificio señala a la empresa de mantenimiento y viceversa. Por eso es importante que haya una investigación que determine exactamente qué falló y quién lo permitió.
El fabricante del equipo también puede ser responsable si el accidente ocurrió por un defecto de diseño o de fabricación. Esto aplica incluso cuando el producto ya no tiene garantía vigente.
En casos donde el accidente ocurre en un edificio público, una estación de metro o un aeropuerto, puede haber reglas especiales sobre cómo y en cuánto tiempo se debe hacer el reclamo.
Y si soy inmigrante, ¿puedo reclamar?
Sí. Esta es una de las preguntas más importantes para nuestra comunidad, y la respuesta es clara: cualquier persona que sufre un accidente en Estados Unidos tiene derecho a buscar compensación, sin importar su estatus migratorio.
El sistema legal en este país está diseñado para proteger a quienes sufren daños por culpa de otros, no para revisar documentos de inmigración. Un juez, un jurado o un abogado de la parte contraria tienen prohibido usar tu estatus migratorio para quitarte derechos en un caso de lesiones personales. Su trabajo es evaluar los hechos del accidente, no tu documentación.
Dicho esto, consultar con un abogado que tenga experiencia con clientes inmigrantes es fundamental. Ese profesional no solo conoce el sistema legal, sino que sabe exactamente cómo protegerte durante todo el proceso. Puede asegurarse de que nadie use tu situación migratoria para intimidarte o para reducir el valor de tu reclamo, algo que lamentablemente ocurre. Con el apoyo correcto, estás en una posición mucho más fuerte para conseguir lo que te corresponde.
¿Qué compensación se puede recibir?
Dependiendo del caso, una persona herida en un elevador puede recibir compensación por varios tipos de daños.
Los más comunes son los gastos médicos, tanto los ya pagados como los que vendrán en el futuro si la lesión requiere tratamiento continuo.
También se puede reclamar por los días de trabajo perdidos y por la reducción de la capacidad de trabajar si la lesión deja secuelas.
Además de esos daños económicos, la ley también permite reclamar por el dolor físico y el sufrimiento emocional que genera el accidente. En casos donde la negligencia fue especialmente grave, los jueces pueden ordenar pagos adicionales como forma de castigo al responsable.
Si alguien murió a causa de un accidente en un elevador, los familiares pueden presentar una demanda por muerte injusta para buscar compensación por esa pérdida.
¿Qué hacer si tienes un accidente en un elevador?
Lo primero es buscar atención médica, aunque sientas que no te pasó nada grave. El registro médico es una pieza clave si decides hacer un reclamo después. Algunas condiciones, como lesiones en la espalda o el cerebro, pueden no dar señales claras de inmediato y empeorar con los días.
Si puedes, toma fotos del lugar donde ocurrió el accidente y de cualquier lesión visible. Fíjate si hay dentro del elevador un certificado de inspección y fotografíalo también, porque esa información puede ser muy valiosa más adelante.
Anota los datos de personas que hayan visto lo que pasó. Reporta el incidente al administrador del edificio o al encargado del lugar y pide que quede documentado por escrito.
Guarda absolutamente todo: facturas médicas, recibos de medicamentos, cualquier papel relacionado con el accidente. Si tuviste que faltar al trabajo, documenta eso también.
No firmes nada ni aceptes ningún pago de parte de la aseguradora o del dueño del edificio antes de hablar con un abogado. Las compañías de seguros suelen moverse rápido para cerrar estos casos con el menor desembolso posible, y una oferta inicial rara vez refleja el valor real de lo que sufriste.
Los plazos importan
Cuanto antes hables con un abogado, mejor.
Los plazos para presentar un reclamo varían según el estado, pero en muchos casos tienes solo dos años desde el momento del accidente.
Si el accidente ocurrió en un lugar público o dependiente del gobierno, ese plazo puede ser de apenas un año, y en algunos casos hay que presentar un aviso formal en seis meses.
Una vez que ese plazo vence, se pierde el derecho a reclamar para siempre.
Una nota final
Nadie se sube a un elevador pensando que algo puede salir mal. Pero si te pasa, saber tus derechos puede marcar una gran diferencia.
En este país, la ley protege a las personas que resultan heridas por culpa de otros, y esa protección es para todos, sin importar de dónde vengas ni qué papeles tengas.

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