Cada año, millones de personas en Estados Unidos se someten a cirugías estéticas de todo tipo, desde una liposucción hasta un aumento de senos. En muchos casos, el proceso transcurre sin complicaciones.
Pero cuando sí las hay, surge una pregunta central: ¿qué puedes hacer?
En este artículo te contamos qué se considera negligencia médica en una cirugía estética, qué tipo de errores pueden dar lugar a un reclamo, qué compensación puedes buscar y qué pasos conviene seguir si crees que algo salió mal.
Qué se considera negligencia médica en una cirugía estética
Las cirugías estéticas las realizan médicos con licencia, así que los errores que cometen se evalúan bajo las reglas de la negligencia médica (“medical malpractice”).
Para que exista un caso legal, hay que demostrar que el cirujano no cumplió con el estándar de cuidado que otro profesional competente habría tenido en circunstancias similares, y que esa falla te causó un daño real.
Este estándar surge de la ley de cada estado, así que su formulación exacta puede variar según dónde vivas.
Un resultado que no te deja conforme no es lo mismo que una lesión causada por un error. La ley distingue entre ambas situaciones.
Si el cirujano te prometió un resultado específico o usó publicidad engañosa, eso puede ser la base de un reclamo adicional, por incumplimiento de contrato o por engaño. Pero esto depende de qué se prometió, cómo se hizo y qué evidencia existe, además de las reglas del estado donde ocurrió.
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Qué tipo de errores pueden dar lugar a un reclamo
Durante la cirugía pueden ocurrir distintos tipos de errores, como operar la parte equivocada del cuerpo, dañar nervios u órganos internos, o dejar instrumentos dentro del cuerpo.
Los errores relacionados con la anestesia también pueden provocar lesiones graves, incluyendo daño cerebral o la muerte. En estos casos, la responsabilidad puede recaer no solo en el cirujano, sino también en el anestesiólogo o en otros miembros del equipo médico.
Otro tipo de error tiene que ver con el consentimiento informado. El cirujano tiene la obligación de darte la información necesaria para que puedas decidir si seguir adelante con el procedimiento, incluidos los riesgos relevantes. Lo que se considera suficiente varía según el estado.
Que no te hayan informado sobre un riesgo que luego se cumplió no es, por sí solo, prueba de negligencia: también hay que evaluar qué información debía darse y si esa información habría cambiado tu decisión.
También puede haber negligencia antes o después de la cirugía, como no preguntar por enfermedades, medicamentos o alergias relevantes, dar instrucciones de recuperación equivocadas o no atender una complicación a tiempo.
Y si el entorno donde se realiza la cirugía es insalubre y eso causa una infección, tanto el cirujano como la clínica pueden llegar a tener responsabilidad, dependiendo de las circunstancias.
Qué procedimientos aparecen con más frecuencia en reclamos
Algunas cirugías estéticas aparecen con frecuencia en los reclamos por negligencia médica.
Entre ellas están procedimientos como la liposucción, la abdominoplastia y las cirugías de aumento o reducción de senos. Sin embargo, cualquier procedimiento puede dar lugar a una reclamación si hubo negligencia y se produjo un daño.
Los levantamientos de glúteos brasileños (“Brazilian butt lift” o “BBL”) han sido asociados con un riesgo particularmente grave de complicaciones, incluida la embolia grasa, y han recibido especial atención por su riesgo de mortalidad.
Qué puedes reclamar como compensación
Dependiendo del caso y de las reglas de tu estado, los daños económicos pueden incluir los gastos médicos para corregir el daño, la atención médica futura y los salarios perdidos durante la recuperación.
Si la lesión afecta tu capacidad de trabajar a largo plazo, también es posible reclamar por esa pérdida de ingresos futuros, sujeta a la prueba correspondiente.
Los daños no económicos cubren el dolor físico, el sufrimiento emocional, la desfiguración y el impacto en tu calidad de vida.
En algunos casos, cuando la conducta del cirujano fue especialmente grave o irresponsable, los tribunales pueden agregar daños punitivos, pensados para castigar al responsable y disuadir conductas similares. Su disponibilidad y sus límites varían de un estado a otro.
¿Puedo reclamar si soy inmigrante sin papeles?
En general, no necesitas ser ciudadano estadounidense ni tener un estatus migratorio legal para presentar una reclamación por lesiones personales.
Cualquier persona que haya sufrido un daño por negligencia puede hacerlo, sea ciudadana, residente, tenga visa o no tenga documentos.
Las leyes de cada estado y las circunstancias de tu caso sí pueden influir en cómo avanza la demanda y en cómo se calculan ciertos daños, como la pérdida de ingresos.
Es comprensible el miedo a que participar en un proceso legal traiga problemas migratorios.
Un abogado con experiencia en este tipo de casos puede ayudarte a manejar tu reclamo teniendo en cuenta tu situación migratoria.
Qué hacer si algo salió mal
Lo primero es buscar atención médica con otro profesional. Esa consulta también puede generar un registro médico independiente de tus lesiones y de cómo evolucionan.
Desde el principio, conviene reunir evidencia:
- fotos de las lesiones en distintos momentos;
- registros médicos y documentos del procedimiento;
- facturas y gastos relacionados, y
- cualquier comunicación con el cirujano o la clínica.
Llevar un registro del dolor diario y de cómo afecta tu vida cotidiana también puede servir más adelante.
Los plazos para actuar son estrictos
El plazo para presentar una demanda depende del estado y, en algunos casos, de cuándo descubriste el daño o deberías haberlo descubierto.
Algunos estados además fijan plazos máximos que pueden limitar tu reclamo incluso si el daño se descubre más tarde.
Si el plazo vence, es probable que pierdas el derecho a reclamar, sin importar qué tan sólido sea tu caso.
Por eso conviene consultar con un abogado lo antes posible.