Alquilar una vivienda es parte de la vida diaria de millones de familias latinas en Estados Unidos.
Pagamos nuestra renta mes a mes y esperamos tener un techo seguro sobre nuestras cabezas.
Pero a veces las cosas no salen como esperamos. Un escalón se rompe, aparece moho en las paredes o los cables eléctricos quedan expuestos.
Cuando estos problemas causan lesiones, muchos no saben qué hacer o tienen miedo de reclamar.
En este artículo te explicamos cuándo tu casero es responsable de tus lesiones y cómo puedes hacer que cumpla con sus obligaciones, sin importar tu estatus migratorio.
Los peligros escondidos en una vivienda mal cuidada
Una casa de renta puede parecer normal a primera vista, pero esconder problemas serios que ponen en riesgo tu salud y seguridad.
Las escaleras con tablas flojas pueden provocar caídas graves que terminan en fracturas o lesiones en la cabeza. Los barandales que se mueven representan un peligro especialmente para los niños y las personas mayores.
Los problemas eléctricos son muy peligrosos, porque pueden causar desde pequeños choques hasta incendios. Un cable pelado, un enchufe que echa chispas o un sistema eléctrico viejo que no aguanta los aparatos modernos son situaciones que el propietario debe atender de inmediato. Muchas personas han sufrido quemaduras o descargas eléctricas por problemas que el casero sabía que existían, pero decidió ignorar.
Los techos con goteras parecen un problema menor hasta que un pedazo de yeso mojado se cae sobre alguien. El agua que se filtra debilita las estructuras poco a poco, y lo que hoy es solo una mancha de humedad puede convertirse mañana en un derrumbe parcial.
El moho es otro enemigo silencioso que muchas veces ignoramos hasta que alguien empieza a tener problemas respiratorios. Esas manchas negras o verdes en las paredes no son solo antiestéticas, pueden causar asma, alergias severas y otros problemas de salud a largo plazo. Cuando hay filtraciones de agua que el propietario no arregla, el moho encuentra el ambiente perfecto para crecer dentro de las paredes donde no lo vemos.
Cuándo tu casero debe responder por tus lesiones
La ley es clara en cuanto a las obligaciones del propietario de tu vivienda.
Tu casero tiene la obligación legal de mantener la vivienda en condiciones seguras. Esto no es un favor que te hace. Es su deber mantener las áreas comunes limpias y seguras, arreglar todo lo que estaba en la vivienda cuando te mudaste y asegurarse de que los sistemas básicos como la luz, el agua y la calefacción funcionen bien.
Para que el dueño de la vivienda sea legalmente responsable de una lesión que sufriste en la propiedad, deben cumplirse varias condiciones:
- Tu propietario debe haber fallado en cumplir con el deber de mantener la vivienda en condiciones seguras. A veces el casero sabe perfectamente que hay un problema porque tú le avisaste, pero decide no hacer nada o tarda demasiado en arreglarlo. Otras veces el problema es tan obvio que cualquier propietario razonable debería haberlo notado. Y, en algunos casos, el mismo propietario causó el problema por reparaciones mal hechas.
- Debe existir una conexión directa entre la falla del propietario y tu lesión. Si te caíste en una escalera rota que el casero sabía que estaba dañada y no reparó, hay una conexión clara. Pero si te caíste porque resbalaste con agua que tú mismo derramaste, ahí no hay responsabilidad del propietario.
- Debes haber sufrido daños reales que se puedan comprobar. Esto incluye gastos médicos, salarios perdidos, dolor físico y sufrimiento emocional, y cualquier daño a tu propiedad personal.
Tus derechos no dependen de tus papeles
Las leyes de vivienda en Estados Unidos no hacen distinción entre personas con diferentes estatus migratorios.
Si alquilas una vivienda y pagas tu renta, tienes los mismos derechos que cualquier otra persona. El propietario tiene las mismas obligaciones contigo que tendría con un ciudadano estadounidense.
No puede negarse a hacer reparaciones porque no tienes papeles, no puede cobrarte más renta por esa razón y no puede amenazarte con reportarte a inmigración.
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Protégete desde el principio
Cuando vas a alquilar un lugar nuevo, tómate tu tiempo para inspeccionar todo antes de firmar cualquier papel:
- Abre y cierra todas las ventanas y puertas.
- Enciende todas las luces.
- Abre las llaves del agua.
- Hala la cadena del baño.
- Enciende la estufa.
- Mira debajo del fregadero buscando señales de goteras.
- Camina por todo el piso sintiendo si hay áreas flojas o desniveles peligrosos.
Toma fotos de absolutamente todo. Si ves algo roto o dañado, tómale una foto de cerca. Estas fotos te van a proteger cuando te mudes porque el propietario no podrá después decir que tú causaste daños que ya estaban ahí.
Haz una lista por escrito de todo lo que encuentres que esté roto o necesite reparación. Muéstrale esta lista al propietario antes de firmar el contrato.
Si el propietario promete arreglar algo, esa promesa debe estar escrita en el contrato o en un documento separado que ambos firmen.
Una vez que te mudes, mantén un archivo con todos los documentos. Guarda tu contrato de renta, todos los recibos de pagos, avisos al propietario sobre problemas y respuestas que recibas. Este archivo es tu protección en caso de disputa.
Qué hacer cuando descubres algo peligroso
Una vez mudado, si notas algún desperfecto (por ejemplo, que una parte del techo está hinchada y mojada o que un enchufe echa chispas), necesitas actuar de manera inteligente para protegerte y también proteger tus derechos.
Lo primero es avisar al propietario inmediatamente por teléfono. Anota la fecha, la hora y con quién hablaste. Después de la llamada, envía un mensaje de texto, un correo electrónico o una carta describiendo el problema con el mayor detalle posible. Explica exactamente qué está mal, dónde está ubicado, cuándo lo notaste y por qué consideras que es peligroso.
Este aviso por escrito es tu mejor protección legal. Guarda una copia de todo lo que envíes. Si mandas una carta, es mejor enviarla certificada con acuse de recibo.
Mientras esperas que el propietario responda, toma fotos y videos del problema desde diferentes ángulos. Si hay una grieta en la pared, muestra cuán grande es. Si es una gotera, graba el agua cayendo. Estas imágenes pueden ser la diferencia entre ganar y perder un caso si las cosas llegan a la corte.
La ley generalmente le da al propietario un tiempo razonable para hacer las reparaciones. Si te quedaste sin agua o sin calefacción en invierno, el propietario tiene apenas veinticuatro horas. Para problemas serios como cables expuestos o escaleras rotas, la ley considera que siete días es tiempo suficiente. Para otros problemas menos urgentes, el propietario puede tener hasta treinta días.
Si pasa ese tiempo y el propietario no ha hecho nada, necesitas mandar un segundo aviso diciendo claramente que es tu segundo intento de resolver el problema, pidiendo una explicación y avisando qué acciones vas a tomar si el propietario sigue ignorando la situación.
Qué hacer si tu casero ignora el problema
Si ya diste aviso y el propietario no se ocupa de resolver el problema, hay algunas medidas que podrías tomar:
– Llamar a un inspector de vivienda
Los inspectores de vivienda de tu ciudad son aliados poderosos que trabajan para ti. Puedes llamar al departamento de vivienda, al departamento de salud o al departamento de bomberos.
Estos inspectores visitarán tu vivienda sin cobrarte nada, examinarán el problema y emitirán un reporte oficial que puede obligar al propietario a hacer las reparaciones bajo amenaza de multas.
Cuando un inspector oficial documenta un problema, ya no es solo tu palabra contra la del propietario. Ahora hay un documento oficial del gobierno que confirma que el problema existe y que el propietario debe arreglarlo.
– Retener tu renta en una cuenta especial
Esto no significa que dejes de pagar la renta, porque eso te pondría en riesgo de ser desalojado. Abres una cuenta de banco separada y depositas tu renta mensual ahí cada mes. Le avisas al propietario por escrito que estás haciendo esto y por qué. El dinero está ahí, listo para cuando el propietario cumpla con su obligación.
– Contratar tú mismo a un profesional que haga las reparaciones
Como inquilino, podrías conseguir a un contratista con licencia para que haga la reparación y después descontar ese gasto de tu siguiente pago de renta.
Solo puedes descontar hasta un mes de renta o quinientos dólares, lo que sea mayor. Tienes que usar un contratista con licencia y debes guardar todos los recibos.
Una aclaración importante: antes de tomar cualquier medida, te recomendamos consultar las leyes locales (puede haber distintas reglas en distintos estados del país) o recibir asesoría legal para aplicar estos derechos de manera segura.
Qué hacer si ya te lesionaste
Si ya sufriste una lesión por culpa de un problema que el propietario no arregló, busca atención médica inmediatamente. Tu salud es lo primero. Además, necesitas que un médico documente oficialmente tus lesiones.
Cuando vayas al doctor, explica con detalle cómo ocurrió el accidente. No digas solo que te caíste, explica que te caíste porque una escalera estaba rota y que le habías avisado varias veces al propietario. El doctor va a anotar esta información en tu expediente médico.
Guarda todos los papeles, recibos de medicinas, y comprobantes de cualquier gasto relacionado con tu lesión.
Reporta la lesión al propietario inmediatamente por escrito. Tu reporte debe explicar qué pasó, cuándo, dónde, y cómo el problema causó tu lesión. Si hay testigos que vieron el accidente, incluye sus nombres.
Toma fotos de la escena del accidente lo más pronto posible. Si te caíste por una escalera rota, fotografía esa escalera desde todos los ángulos. Estas fotos son clave, porque el propietario podría apurarse a arreglar el problema después del accidente para eliminar evidencia.
Documenta cómo la lesión ha afectado tu vida. Si tuviste que faltar al trabajo, guarda comprobantes de los días perdidos y calcula cuánto dinero dejaste de ganar. Anota todo lo que no pudiste hacer por la lesión.
La compensación que puedes recibir
El monto que puedes recibir depende de la gravedad de tus lesiones.
Los gastos médicos incluyen todo lo que pagaste o debes por tu tratamiento, desde la sala de emergencias hasta las terapias físicas. Si necesitas tratamiento médico en el futuro, ese costo también se toma en cuenta.
Los salarios perdidos son otro componente importante. Si faltaste al trabajo mientras te recuperabas, ese dinero debe ser compensado. Si tus lesiones afectan tu capacidad para trabajar a largo plazo, eso aumenta significativamente la compensación.
El dolor y el sufrimiento son más difíciles de calcular. Los abogados y jueces ponen un valor en dólares al dolor físico que sufriste, al estrés emocional y a cómo las lesiones cambiaron tu calidad de vida. Si quedaste con una discapacidad permanente, cicatrices visibles, o dolor crónico, estos factores aumentan la compensación.
Si tus pertenencias personales se dañaron en el incidente, también puedes recibir compensación por eso. Por ejemplo, si un pedazo del techo aplastó tu televisor o computadora, el valor de reemplazar esos objetos debe incluirse.
Buscar ayuda legal
La mayoría de los abogados que manejan casos de lesiones personales trabajan bajo un sistema llamado “contingencia”, que significa que no te cobran nada por adelantado.
El abogado solo recibe dinero si gana tu caso, y su pago sale del dinero que recupera para ti. Si el abogado no gana el caso, tú no le debes nada.
Un abogado con experiencia puede evaluar tu caso y decirte si vale la pena seguir adelante. Puede explicarte qué evidencia necesitas recolectar, cuánto tiempo puede tomar el proceso y cuánta compensación podrías esperar.
Tener un abogado de tu lado cambia la dinámica con el propietario. Cuando un casero o su aseguradora ven que contratas a un abogado, saben que hablas en serio.
Muchos casos se resuelven con un acuerdo justo, simplemente porque el propietario prefiere arreglar las cosas en lugar de arriesgarse a perder en la corte.
Conclusión
Vivir en una vivienda segura es tu derecho, sin importar cuánto pagas de renta o tu estatus migratorio. Los propietarios tienen obligaciones claras bajo la ley hacia ti como inquilino. Cuando no cumplen con esas obligaciones y alguien resulta lastimado, deben responder por las consecuencias.
Demasiadas familias latinas viven con problemas peligrosos porque tienen miedo de quejarse. Temen que el propietario les suba la renta, que no les renueve el contrato o que los reporte a inmigración. Pero la ley está de tu lado. Los propietarios no pueden tomar represalias contra ti por pedir reparaciones necesarias.

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