Los accidentes pueden cambiarlo todo en cuestión de segundos. Una caída en el trabajo, un choque en la autopista, un perro que te ataca en la calle.
De un día para otro aparecen las facturas médicas, el dolor, los días sin poder trabajar y la pregunta que pocos quieren hacer en voz alta: ¿qué pasa ahora con el dinero que se necesita para salir adelante?
Si otra persona o empresa causó el accidente por descuido o negligencia, las leyes de los Estados Unidos permiten reclamar una compensación económica.
Esa compensación, cuando se acuerda fuera de la corte, se llama “acuerdo de lesiones personales” (“personal injury settlement”, en inglés).
En DGO Legal vemos a muchas familias latinas que dudan en reclamar lo que les corresponde, sobre todo cuando no tienen papeles.
Por eso vale la pena explicar con calma cómo funcionan estos acuerdos, qué cubren y qué pasa si la persona lesionada es inmigrante.
¿Qué es un acuerdo de lesiones personales?
Un acuerdo de lesiones personales es un trato formal entre la persona lesionada y la parte responsable, casi siempre representada por su aseguradora.
La persona lesionada acepta una cantidad de dinero a cambio de cerrar el caso y no demandar más por ese mismo accidente.
Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, alrededor del 97 % de los casos de lesiones personales nunca llegan a juicio. La mayoría se resuelve con un acuerdo.
Esto sucede porque ir a juicio toma mucho tiempo, es caro y el resultado final lo decide un jurado, lo que añade incertidumbre para las dos partes.
El acuerdo se puede firmar antes de presentar una demanda o en cualquier momento del proceso, siempre que sea antes de que el jurado dé su veredicto.
Una vez firmado, la persona lesionada renuncia al derecho de volver a reclamar por ese accidente. Por eso es tan importante no aceptar la primera oferta sin entender bien lo que cubre.
Qué tipos de compensación cubre
El dinero de un acuerdo se divide en dos grandes grupos: daños económicos y daños no económicos. En algunos casos también se añaden daños punitivos.
Los daños económicos son los que se pueden calcular con facturas y recibos. Incluyen los gastos médicos pasados y futuros, los días de trabajo perdidos, la pérdida de capacidad para ganar dinero en el futuro, los daños a la propiedad y los gastos de bolsillo como medicinas, muletas o transporte a las citas médicas.
Los daños no económicos son más difíciles de poner en números. Cubren el dolor físico, el sufrimiento emocional, la ansiedad, la pérdida de disfrute de la vida y, en algunos casos, el impacto en la relación con la pareja o la familia. Las aseguradoras suelen usar un multiplicador entre 1,5 y 5 sobre los daños económicos para calcular esta parte, según la gravedad de la lesión.
Los daños punitivos son menos comunes. Se conceden cuando la parte responsable actuó con una negligencia grave o con intención de hacer daño. Su propósito no es compensar a la víctima, sino castigar al responsable y enviar un mensaje claro a otros.
Cuánto se puede recibir
No hay una cifra única. Cada caso depende de la gravedad de la lesión, del tratamiento médico, del tiempo de recuperación, del nivel de culpa de cada parte y de los límites de la póliza de seguro de la persona responsable.
Las lesiones leves, como golpes menores o un esguince que sana en pocas semanas, suelen acordarse entre unos pocos miles y 10.000 dólares. Las lesiones más serias que requieren cirugía o rehabilitación larga pueden llegar a cientos de miles de dóalres. Los casos de lesiones permanentes, parálisis, daño cerebral o muerte por negligencia pueden resolverse por sumas mucho mayores.
Hay que tener cuidado con los promedios que circulan en internet. Sirven como referencia general, pero ningún caso es igual a otro.
Dos personas que sufren la misma lesión pueden recibir cantidades muy distintas según su edad, su trabajo, sus condiciones previas de salud y la calidad de la evidencia que reúnan.
Cómo se calcula el valor del caso
El cálculo arranca con los gastos médicos. Por eso es tan importante guardar cada factura, cada receta y cada nota del doctor. Los abogados de lesiones personales también piden el historial médico completo y, en casos serios, hablan con expertos médicos para estimar los costos futuros de tratamiento.
Después viene la pérdida de ingresos. Aquí entran los talones de pago, las cartas del empleador y, si la persona trabaja por su cuenta, los registros de los meses anteriores al accidente. Para quienes quedan con secuelas permanentes, un experto puede calcular cuánto dinero dejarán de ganar a lo largo de su vida laboral.
El dolor y sufrimiento se argumenta con notas médicas, testimonios de familiares, fotos de las lesiones y, a veces, evaluaciones psicológicas. Es la parte más subjetiva del caso y donde más se nota la diferencia entre tener un abogado con experiencia y negociar solo con la aseguradora.
Pago único o pagos estructurados
Existen dos formas principales de recibir el dinero.
- Pago único (“lump sum”), donde se entrega todo el monto de una vez. Es la opción más común y permite cubrir deudas grandes o invertir el dinero según se necesite.
- Acuerdo estructurado (“structured settlement”). En este caso, el dinero se reparte en pagos periódicos a lo largo de meses o años. Es útil cuando la persona tiene lesiones graves que requieren cuidado a largo plazo, cuando se trata de un menor de edad o cuando se quiere asegurar un ingreso estable para el futuro.
Cada opción tiene ventajas. El pago único da control total e inmediato sobre el dinero. El acuerdo estructurado protege contra gastos impulsivos y garantiza un flujo de ingresos. La decisión depende de la situación económica de cada familia y del tipo de lesión sufrida.
¿Y si soy inmigrante sin documentos?
Esta es una de las preguntas que más recibimos en DGO Legal, y la respuesta es clara: el estatus migratorio no quita el derecho a reclamar una compensación por una lesión causada por negligencia de otra persona.
La Decimocuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos protege a toda persona dentro del territorio del país, no solo a los ciudadanos. Cualquier inmigrante, con o sin documentos, puede presentar un reclamo civil por lesiones personales.
Las aseguradoras tampoco pueden negar un acuerdo basándose en el estatus migratorio. Si alguien intenta usar esto como excusa, es importante guardar la evidencia y hablarlo de inmediato con un abogado.
¿Presentar un reclamo afecta mi caso migratorio?
En la mayoría de los casos, un reclamo civil por lesiones personales no afecta directamente el estatus migratorio ni los trámites pendientes. Los reclamos civiles no son procesos penales. No se trata de antecedentes criminales y no aparecen en el récord de la misma forma.
Tampoco afectan el requisito de buen carácter moral que se evalúa en solicitudes de residencia o ciudadanía. Reclamar una compensación por una lesión causada por otra persona no es algo que la ley vea como una conducta cuestionable.
Dicho esto, el clima migratorio actual hace que muchas personas tengan miedo de aparecer en cualquier sistema gubernamental. Es una preocupación válida. Por eso conviene hablar con un abogado que entienda tanto las leyes de lesiones personales como el contexto migratorio, para evaluar los riesgos reales del caso antes de presentar el reclamo.
Si la persona responsable o su empleador amenaza con llamar a la policía de inmigración (ICE) como represalia, eso puede tener consecuencias legales serias para ellos. Las leyes federales protegen contra ese tipo de represalias en muchos contextos, y los jueces pueden imponer sanciones económicas a quienes intentan usar el estatus migratorio para presionar a una víctima.

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