Esta es una pregunta que nos llega con frecuencia.
Alguien inició un proceso de asilo en Estados Unidos, por las razones que fueran decidió abandonarlo, regresó a su país de origen y ahora quiere volver a Estados Unidos, pero esta vez como turista.
¿Es posible? ¿Cuán difícil es?
La respuesta honesta es que sí es posible, pero el camino es muy complicado.
Y para entender por qué, hay que entender primero qué significa haber pedido asilo.
Qué implica haber pedido asilo
Cuando una persona pide asilo en Estados Unidos, está haciendo una declaración muy seria ante el gobierno: está diciendo que tiene miedo de volver a su país, que allá corre peligro y que necesita protección internacional para quedarse en Estados Unidos de forma permanente.
Esa declaración queda registrada. No desaparece. No importa si el caso fue aprobado, negado o retirado: el historial migratorio de esa persona ya incluye una solicitud de asilo, con todo lo que eso implica.
Entonces, cuando esa misma persona aparece meses o años después en un consulado pidiendo una visa de turista, el oficial que revisa su caso tiene acceso a ese historial.
Y tiene motivos razonables para preguntarse: esta persona dijo que tenía miedo de regresar a su país, ¿cómo es que ahora está aquí, viviendo tranquilamente, y quiere entrar a Estados Unidos solo de visita?
Por qué el gobierno tiene poder de decisión sobre las visas
Es importante entender algo fundamental sobre las visas de turista: el gobierno de Estados Unidos no está obligado a darlas.
A diferencia de otros procesos migratorios donde se cumplen requisitos y se obtiene un resultado, las visas de no inmigrante, entre ellas la B1/B2 de turismo, funcionan con una lógica diferente.
La ley migratoria de Estados Unidos parte de una presunción: toda persona que solicita una visa tiene intención de quedarse en el país de forma permanente. La carga de demostrar lo contrario recae sobre quien pide la visa, no sobre el gobierno. Es decir, el solicitante tiene que convencer al oficial consular de que su visita será temporal y que tiene razones sólidas para regresar a su país una vez que termine el viaje.
El oficial consular tiene amplia discreción para aprobar o negar una visa, y no está obligado a explicar en detalle los motivos de una negación. La legislación estadounidense permite negar una visa simplemente por considerar que el solicitante no demostró su intención de volver de forma suficiente.
Cuando existe un antecedente de asilo, esa presunción de intención migratoria se vuelve mucho más difícil de revertir.
El problema central: la contradicción
El núcleo del problema es una contradicción difícil de resolver.
Quien pide asilo está diciendo: “necesito quedarme en Estados Unidos porque no puedo vivir en mi país”.
Quien pide una visa de turista está diciendo: “quiero visitar Estados Unidos, pero voy a volver a mi país porque mi vida está allá”.
Estas dos afirmaciones son, en principio, opuestas.
Si la persona volvió a su país después de retirar el asilo, el gobierno puede interpretar que el miedo que declaró originalmente no era tan real, o que ya no existe. Eso puede ayudar en algunos aspectos, porque al menos muestra que la situación en el país de origen cambió. Pero también puede generar una pregunta más incómoda: ¿era verdad lo que dijo cuando pidió asilo?
Y ahí aparece otro riesgo. Si el oficial consular llega a la conclusión de que la solicitud de asilo fue exagerada o inventada, el problema ya no es solo la visa: es que puede haber una declaración falsa en el historial migratorio de esa persona, lo cual cierra prácticamente todas las puertas.
Qué factores pueden ayudar o perjudicar
No todas las situaciones son iguales. Hay casos donde las posibilidades de obtener la visa son mayores y casos donde son menores.
Entre los factores que pueden ayudar está el tiempo transcurrido. Si pasaron varios años desde que se retiró el asilo, la situación puede verse de forma diferente.
También importa mucho que la persona pueda demostrar que la situación en su país cambió de forma genuina y significativa, que las condiciones que motivaron la solicitud de asilo ya no existen.
Además, tener lazos fuertes con el país de origen, como trabajo estable, familia, propiedades o negocios, es fundamental para mostrar que hay razones reales para volver.
Entre los factores que complican las cosas está haber tenido una orden de deportación, haber recibido una negación formal del asilo o que el caso haya llegado a la corte de inmigración. También es un problema grave si el asilo fue retirado justo antes de una audiencia o si hay indicios de que la solicitud original no tenía fundamento real.
Lo que nunca se debe hacer: ocultar el asilo
Esto es muy importante y no admite excepciones.
Cuando una persona llena la solicitud de visa de turista, el formulario DS-160 incluye preguntas sobre el historial migratorio. Ocultar que se pidió asilo en Estados Unidos es una declaración falsa ante el gobierno, y eso tiene consecuencias permanentes.
El gobierno de Estados Unidos tiene acceso a sus propias bases de datos. Los oficiales consulares pueden ver el historial migratorio de quienes solicitan visas. Si alguien miente en la solicitud y eso se descubre, puede quedar prohibido de entrar a Estados Unidos de por vida, más allá de cualquier otra circunstancia.
Siempre hay que decir la verdad, aunque haga más difícil obtener la visa. Las consecuencias de mentir son mucho peores que las de una negación.
Qué hacer antes de intentarlo
Antes de presentarse en un consulado a pedir una visa de turista con un antecedente de asilo, lo más recomendable es hablar con un abogado de inmigración.
No un tramitador, no un notario que ofrece servicios de inmigración: un abogado con licencia que pueda revisar el historial completo y dar una opinión honesta sobre las posibilidades reales.
Cada caso es distinto. Los detalles importan mucho: cómo se retiró el asilo, si hubo audiencias en corte, si el retiro fue voluntario y bien documentado, qué pasó exactamente en el país de origen, cuánto tiempo ha pasado.
Un abogado puede ayudar a preparar la solicitud de la mejor manera posible y a reunir la documentación que demuestre los lazos con el país de origen.
Lo que sí es seguro es que presentarse sin preparación, sin entender bien el historial y sin poder explicar claramente la situación, reduce mucho las posibilidades de obtener la visa.
En resumen
Obtener una visa de turista después de haber pedido y retirado un asilo en Estados Unidos es posible, pero requiere mucho más que simplemente llenar un formulario.
La contradicción entre haber declarado miedo de volver al país y querer entrar como turista es real, y el oficial consular la va a notar.

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