La violencia de las pandillas es un flagelo que lamentablemente afecta a miles de personas de nuestra comunidad.
¿Se puede pedir asilo en Estados Unidos, si uno fue víctima de extorsión, amenazas o violencia por parte de grupos criminales en su país?
Cuando uno gana su caso de asilo, obtiene muchos beneficios, como la posibilidad de vivir y trabajar legamente en Estados Unidos.
Pero, como decimos siempre, el asilo es difícil de ganar.
Y esto vale también para quienes huyen de violencia por pandillas. Por eso, es importante entender cómo funciona el asilo y qué posibilidades reales hay de obtenerlo.
Empecemos.
La difícil realidad del asilo por pandillas
Primero, hay que decir la pura verdad: obtener asilo por violencia de pandillas es muy difícil en este momento. Las tasas de aprobación son bajas.
¿Por qué es tan complicado?
Porque ser víctima de un crimen, aunque sea terrible, no es automáticamente una razón legal para recibir asilo.
Para calificar para el asilo hay que haber sufrido persecución o tener miedo de sufrirla en el futuro. Además, esa persecución tiene que estar relacionada con al menos una de cinco causales previstas por la ley.
Las cinco causales de asilo
La ley de asilo en Estados Unidos reconoce cinco categorías protegidas: raza, nacionalidad, religión, opinión política y pertenencia a un grupo social particular.
La realidad es que ser víctima de extorsión o violencia criminal no encaja automáticamente en ninguna de estas categorías.
La extorsión, en principio, se considera se considera un crimen común, no persecución basada en uno de los cinco motivos protegidos.
Pero entonces, te estarás preguntando: ¿está todo perdido?
Afortunadamente, no. Veamos por qué.
¿Cuándo la violencia de pandillas sí califica como persecución?
Hay situaciones específicas en que la violencia de pandillas puede dar base a un caso de asilo.
– La pandilla actúa como gobierno de facto
Si puedes demostrar que la pandilla o el cártel controla completamente el área donde vivías, actuando como si fuera el gobierno, y te persiguen por oponerte a ellos, podrías argumentar persecución por opinión política.
Para conocer más sobre esta causal, te sugerimos el artículo “Asilo por opinión política”.
– Perteneces a un grupo social específico
Los casos más exitosos han involucrado grupos muy específicos, como:
- Familia de alguien que se opuso a las pandillas
- Exmiembros de pandillas que se salieron
- Mujeres jóvenes forzadas a ser “novias” de pandilleros
- Personas que fueron testigos de crímenes de pandillas
- Expolicías o personas que trabajaron contra las pandillas
La clave es que el grupo debe ser reconocido en la sociedad y tener características que no puedas cambiar.
Lee “Asilo por pertenencia a un grupo social particular” para entender mejor de qué va esta causal.
¿Qué necesitas para un caso fuerte?
Si decides solicitar asilo por violencia de pandillas, vas a necesitar:
– Evidencia concreta:
- Reportes policiales de las amenazas o ataques
- Certificados de defunción si mataron a familiares
- Declaraciones de testigos
- Evidencia médica de lesiones
- Mensajes de amenaza si los guardaste
– Demostrar que el gobierno no puede protegerte:
- En El Salvador, Guatemala y Honduras, hay abundante evidencia de que la policía no puede o no quiere proteger a las víctimas
- Hay corrupción policial y colusión con pandillas
- Los sistemas de justicia no funcionan
– Probar que no puedes mudarte dentro de tu país:
- Las pandillas tienen presencia en todo el país
- Son países pequeños donde es fácil ser encontrado
- No hay oportunidades económicas en otras áreas
Si te interesa este tema, te recomendamos el artículo “Las 7 evidencias clave para ganar tu caso de asilo“.
Lo que debes saber sobre tu caso
Las probabilidades de ganar tu caso dependen mucho de las circunstancias específicas de tu situación.
Si las pandillas te extorsionaban por tu negocio, es un tipo de caso difícil de ganar. Los jueces generalmente no lo consideran asilo porque te veían como fuente de dinero, no te perseguían por quién eres como persona o por pertenecer a un grupo específico.
Sin embargo, si fuiste obligado a unirte a una pandilla, hay más posibilidades de éxito. Esto es cierto sobre todo si eras menor de edad cuando te reclutaron y puedes presentar evidencia clara de que intentaste salirte del grupo. En estos casos, puedes argumentar que perteneces al grupo social de “exmiembros que se rehabilitaron” y que ahora enfrentas persecución por haber abandonado la organización.
Los casos basados en relaciones familiares también pueden funcionar, pero necesitas demostrar algo muy específico: que te buscan por tu conexión con alguien que se opuso a las pandillas, no solo porque quieren extorsionar a tu familia. La diferencia es crucial. Si te persiguen porque eres hijo, esposa o hermano de alguien que denunció a la pandilla o se negó a cooperar con ellos, y puedes probar que el motivo es castigarte por esa relación familiar, tienes una base más sólida para tu caso.
Para las mujeres amenazadas por pandilleros, la situación es compleja y los resultados han sido mixtos. Aun así, existen precedentes positivos cuando se puede demostrar que los pandilleros te ven como “propiedad” o te persiguen por rechazar sus avances románticos o sexuales. Estos casos pueden argumentarse como persecución basada en género, en especial cuando se combina con evidencia de que las autoridades de tu país no protegen a las mujeres en estas situaciones.
La importancia de un abogado especializado
Estos casos son complicados y es casi imposible ganarlos sin un abogado con experiencia específica en asilo por pandillas.
Necesitas alguien que conozca los casos previos que han ganado, sepa cómo definir tu grupo social correctamente y pueda reunir evidencia de condiciones del país.
Por eso, si estás considerando solicitar asilo:
- Consulta con un abogado de inmigración con experiencia en casos de pandillas ANTES de presentar tu caso
- No presentes un caso débil solo para obtener permiso de trabajo (terminarás con una orden de deportación)
- Sé completamente honesto sobre tu situación
- Reúne toda la evidencia posible
- Entiende que ganar es difícil, pero no imposible
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