El asilo es una protección legal que el gobierno de Estados Unidos da a personas que sufrieron persecución en su país o tienen miedo de sufrirla.
El asilo es difícil de ganar, pero quienes lo obtienen pueden vivir y trabajar legalmente en el país y, con el tiempo, solicitar la residencia permanente.
Para conseguir el asilo, la persecución tiene que haber sido por al menos una de cinco causales previstas en la ley.
En este artículo, vamos a enfocarnos en la persecución por raza.
Veamos de qué se trata.
Las cinco causales para pedir asilo
Antes de hablar específicamente sobre raza, es importante entender que el asilo no es para cualquier problema.
Para calificar, debes demostrar que fuiste perseguido o que tienes un miedo real de ser perseguido por al menos una de estas cinco razones que establece la ley:
- Persecución por raza (el tema de este artículo)
- Persecución por religión
- Persecución por nacionalidad
- Persecución por opinión política
- Persecución por pertenencia a un grupo social particular
Con demostrar una sola de estas causales es suficiente para ganar tu caso, aunque muchas personas pueden tener más de una.
Por ejemplo, una persona indígena que además es atacada por sus ideas políticas tendría dos causales: raza y opinión política.
Qué cuenta como raza según la ley estadounidense
Estados Unidos entiende la raza de manera amplia.
No hay una definición estricta, porque cualquier definición limitada podría dejar fuera a grupos que realmente necesitan protección.
En general, la raza se refiere a divisiones de personas basadas en:
- Características físicas como el color de piel, textura del cabello, rasgos faciales
- Origen geográfico o ancestral
- Afiliaciones tribales
- Grupos continentales o subcontinentales
Ejemplos comunes incluyen personas de origen africano subsahariano, europeo, pueblos indígenas de las Américas y muchos otros grupos continentales y regionales.
Lo importante no es cómo tú defines tu raza, sino cómo tus perseguidores te identifican y te atacan por esa identidad. Incluso si están equivocados sobre tu raza, si te persiguen porque creen que perteneces a cierto grupo racial (aunque no sea así), eso cuenta como persecución racial.
La diferencia entre raza y etnia
Aunque a veces se usan como sinónimos, raza y etnia son conceptos diferentes:
– Raza se basa principalmente en características físicas heredadas y rasgos que se pueden ver, como el color de piel.
– Etnia se refiere más a tu identidad cultural, incluyendo tu idioma, costumbres, tradiciones, historia compartida y prácticas culturales.
Por ejemplo, dos personas pueden tener la misma raza, pero diferentes etnias si vienen de culturas distintas.
O pueden tener diferente raza, pero la misma etnia si comparten la misma cultura e idioma.
Cuándo raza y etnia se superponen
En muchos casos, especialmente en Latinoamérica, la persecución racial y étnica van de la mano. Los pueblos indígenas, por ejemplo, son frecuentemente perseguidos tanto por sus características físicas como por su idioma, forma de vestir y costumbres.
Si eres perseguido por ser indígena en Guatemala, Ecuador, Honduras o cualquier otro país, tu caso puede estar basado en raza, etnia o ambas. No necesitas elegir una sola categoría. De hecho, si tu persecución se debe a una combinación de factores (tu apariencia física, tu idioma, tus tradiciones), puedes y debes mencionarlo todo en tu solicitud.
En estos casos, también podrías calificar bajo la causal de “pertenencia a un grupo social particular”, que es otra de las cinco causales protegidas para el asilo.
Qué significa persecución por raza
La persecución racial ocurre cuando te atacan, amenazan o causan daño grave por pertenecer a cierto grupo racial o étnico.
No hace falta que ya hayas sufrido persecución para ganar tu caso de asilo. Incluso si todavía no te pasó nada, puedes obtener asilo si demuestras que tienes un miedo real y razonable de ser perseguido si regresas.
Las acciones que cuentan como persecución pueden incluir:
- Violencia física directa por parte del gobierno o grupos que el gobierno no controla
- Ataques organizados contra tu comunidad racial o étnica
- Leyes que discriminan severamente a tu grupo racial
- Negarte derechos básicos como educación, trabajo o atención médica por tu raza
- Detenciones arbitrarias o encarcelamiento por tu identidad racial
- Desplazamiento forzado de tu tierra o comunidad
- Genocidio o intentos de exterminar a tu grupo racial o étnico
En Latinoamérica, esto ocurre frecuentemente con poblaciones indígenas que sufren discriminación severa por su forma de hablar español, su vestimenta tradicional o sus costumbres ancestrales.
La persecución no siempre tiene que venir directamente del gobierno. También calificas si grupos privados, milicias o comunidades te atacan y el gobierno no puede o no quiere protegerte.
Qué no cuenta como persecución racial
No toda dificultad o problema relacionado con raza califica para asilo.
Por ejemplo:
- Discriminación general o desigualdad económica sin amenazas específicas
- Comentarios ofensivos o racismo social sin daño físico o económico grave
- Problemas que afectan a todo el país por igual, sin que tu raza sea el motivo
La persecución debe ser seria, dirigida a ti específicamente por tu raza, y debe representar una amenaza real a tu seguridad o libertad.
Cómo demostrar tu caso
Para obtener asilo por persecución racial, necesitas probar tres cosas principales:
- Que perteneces a un grupo racial o étnico específico (o que así te ven tus perseguidores)
- Que sufriste daño grave en el pasado o tienes un miedo real de sufrirlo
- Que este daño es principalmente por tu raza o etnia, no por otra razón
En cuanto a la evidencia, la base de tu caso va a ser tu propio testimonio personal. Vas a tener que explicar con detalles qué te sucedió (quién te atacó, cuándo, dónde, etc.) y por qué crees que fue por tu raza o etnia.
Además, deberás explicar por qué no puedes mudarte a otra parte de tu país para estar seguro.
Para saber más sobre cómo probar tu caso, te sugerimos el artículo “Las 7 evidencias clave para ganar tu caso de asilo”.
Errores comunes que debes evitar
– No cumplir con el plazo de un año: Este es el error más grave. En general, tienes solo un año desde tu llegada a Estados Unidos para presentar tu solicitud de asilo. Si pasas este plazo, podrías perder tu caso incluso si tu historia es verdadera. Hay excepciones al plazo de un año, pero si todavía estás a tiempo, conviene no esperar.
– Ser inconsistente en tu historia: Si cuentas tu historia de manera diferente en distintos momentos, los oficiales pueden pensar que no estás diciendo la verdad. Asegúrate de que todos los detalles coincidan en tu declaración escrita, tu entrevista y tus documentos.
– No explicar por qué la persecución fue por tu raza: No basta con decir que te atacaron. Debes explicar claramente cómo sabes que fue por tu raza o etnia. ¿Qué dijeron? ¿A quiénes más atacaron? ¿Por qué tu grupo específicamente?
– No demostrar que el gobierno no te protege: Debes mostrar que intentaste buscar ayuda de las autoridades o explicar por qué no lo hiciste (por ejemplo, si la policía también es racista o está involucrada en la persecución).
Por qué necesitas un abogado
Los casos de asilo por persecución racial pueden ser complicados, especialmente cuando se mezclan con persecución étnica o cultural.
Un abogado de inmigración con experiencia puede:
- Ayudarte a identificar todas las causales que aplican a tu caso
- Preparar tu declaración personal de manera clara y convincente
- Reunir la evidencia correcta sobre las condiciones en tu país
- Explicar cómo tu experiencia personal encaja con los patrones de persecución documentados
- Prepararte para la entrevista o audiencia
- Presentar tu caso de la mejor manera ante el oficial o juez
Las estadísticas muestran que quienes tienen abogado tienen casi tres veces más probabilidades de ganar el asilo que quienes van solos.
Si eres de una comunidad indígena o de un grupo racial minoritario que ha sufrido persecución, busca un abogado que entienda tu cultura y tenga experiencia con casos similares.
Reflexiones finales
Estados Unidos reconoce que la persecución racial es una violación grave de los derechos humanos. Si te atacan por tu raza, etnia o identidad tribal, tienes opciones legales para protegerte.
La persecución racial y étnica sigue siendo una realidad para millones de personas en el mundo, incluyendo muchos pueblos indígenas en Latinoamérica.

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