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Enfermedad por asbesto: cómo buscar compensación sin importar tu estatus

Reclamo por enfermedad por asbesto

Durante gran parte del siglo veinte, millones de personas en Estados Unidos estuvieron expuestas a una sustancia que hoy sabemos es muy peligrosa: el asbesto (conocido en inglés como “asbestos”). Muchos no lo sabían en ese momento, y muchos más no descubren las consecuencias para su salud hasta décadas después.

El asbesto puede estar presente en el lugar donde trabajas, pero también en la casa donde vives, en la escuela donde estudian tus hijos, en el edificio donde vas al médico o en productos que usas en el hogar.

Cualquier persona puede estar expuesta sin saberlo, y por eso es tan importante conocer qué es esta sustancia, qué enfermedades puede causar y qué derechos tienes si tu salud resultó afectada.

Qué es el asbesto y por qué se usó tanto

El asbesto es un mineral que se encuentra en la naturaleza y que durante décadas fue muy popular en la industria, porque resiste el calor, es barato y es muy durable. Por eso se incorporó en una enorme cantidad de productos y materiales que llegaron a casi todos los rincones de la vida cotidiana.

Lo encontramos en el aislamiento de paredes y tuberías, en baldosas de pisos y techos, en materiales para tapar juntas en paredes, en frenos y partes de automóviles, en calderas y equipos industriales, en ropa de protección, en electrodomésticos de cocina fabricados antes de los años 80, en cosméticos con talco y en muchos materiales usados en la construcción de edificios, casas y barcos.

Asbesto

Durante mucho tiempo, las empresas sabían que el asbesto era peligroso, pero siguieron usándolo porque era rentable. No fue sino hasta las décadas de 1970 y 1980 que comenzaron a imponerse restricciones serias sobre su uso en Estados Unidos.

Dónde puede encontrarse el asbesto hoy

El asbesto no representa un peligro mientras está intacto y no se mueve. El problema comienza cuando el material que lo contiene se rompe, se corta, se desgasta o se destruye, porque en ese momento libera fibras microscópicas al aire que las personas respiran sin darse cuenta.

Hoy en día el asbesto sigue presente en muchos lugares. Las casas y edificios construidos antes de 1990 pueden tener asbesto en pisos, paredes, techos, tuberías o sistemas de calefacción. Cuando se hacen renovaciones sin el cuidado adecuado, esas fibras se liberan al aire y cualquier persona que esté en el lugar puede respirarlas.

Las escuelas y hospitales más antiguos también pueden contener asbesto en sus estructuras. Hay estudios que señalan que muchos edificios públicos en Estados Unidos todavía tienen materiales con asbesto que no han sido removidos.

Asbesto en construcciones antiguas

En el ámbito laboral, los trabajos con mayor riesgo incluyen:

  • la construcción y demolición de edificios;
  • el trabajo en astilleros y barcos;
  • las plantas de energía y refinerías;
  • los trabajos de plomería, electricidad e instalación de tuberías;
  • la remoción de aislamiento y el trabajo en fábricas de productos industriales.

Pero no es necesario trabajar directamente con el asbesto para estar expuesto. Basta con estar presente en un ambiente donde ese material se está alterando.

Existe además lo que se llama exposición de segunda mano. Esto pasa cuando alguien llega a casa con fibras de asbesto pegadas en su ropa o en su piel, y sin quererlo expone a su familia. Hay casos de esposas e hijos que desarrollaron enfermedades graves décadas después simplemente por estar en contacto con la ropa de un familiar que trabajaba cerca del asbesto.

También hay registros de exposición ambiental en comunidades que vivían cerca de fábricas o zonas de extracción de asbesto, donde las fibras contaminaban el aire del vecindario.

Asbesto

Qué le pasa al cuerpo con la exposición al asbesto

Las fibras de asbesto son tan pequeñas que no se ven ni se sienten cuando se respiran. Una vez dentro del cuerpo, quedan atrapadas en los tejidos de los pulmones y del abdomen, y con el tiempo causan inflamación y cicatrices que pueden derivar en enfermedades muy serias.

Lo más difícil de este problema es que los síntomas no aparecen pronto. En muchos casos pasan entre 20 y 50 años entre el momento de la exposición y el momento en que la persona empieza a sentirse mal. Por eso hay personas que estuvieron en contacto con el asbesto en los años 60 o 70 y recién reciben un diagnóstico hoy.

Las enfermedades más comunes relacionadas con el asbesto son tres:

1. Mesotelioma

Es un cáncer que afecta el tejido que recubre los pulmones, el abdomen y el corazón. Es una enfermedad muy agresiva y su única causa confirmada es la exposición al asbesto. Cada año se diagnostican cerca de tres mil casos nuevos en Estados Unidos.

2. Cáncer de pulmón

Esta enfermedad puede tener otras causas, pero el asbesto puede provocarla de manera directa.

3. Asbestosis

Esta es una enfermedad en la que los pulmones se llenan de tejido cicatricial, lo que hace que la persona tenga cada vez más dificultad para respirar. Esta condición no tiene cura y tiende a empeorar con el tiempo.

Los síntomas más comunes incluyen tos persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho, cansancio, pérdida de peso sin razón aparente y voz ronca.

Si en algún momento de tu vida estuviste expuesto al asbesto y tienes alguno de estos síntomas, es muy importante que se lo cuentes a tu médico.

Qué compensación existe para quienes enfermaron por el asbesto

Las personas que desarrollaron enfermedades por exposición al asbesto tienen derecho a buscar compensación económica, sin importar si la exposición ocurrió en el trabajo, en su hogar, en un edificio público o por contacto con un familiar.

Esta compensación puede ayudar a cubrir los gastos médicos actuales y futuros, los ingresos perdidos por no poder trabajar, el dolor y el sufrimiento vivido, y los cambios en la calidad de vida que la enfermedad genera. En casos de muerte, los familiares también tienen derecho a buscar compensación.

Juicio por lesiones personales

Existen varias formas de obtener esa compensación.

Una es a través de una demanda civil contra las personas o empresas responsables. Dependiendo de cómo ocurrió la exposición, esa responsabilidad puede recaer sobre el fabricante del producto que contenía asbesto, el dueño del edificio donde vivías o trabajabas, el empleador que no protegió a sus trabajadores o la empresa que instaló materiales con asbesto sin tomar las precauciones necesarias. En muchos casos, más de una parte puede ser responsable al mismo tiempo.

Otra opción son los fondos fiduciarios de asbesto. Muchas de las empresas que causaron daño con el asbesto quebraron debido a la gran cantidad de demandas que enfrentaron. Pero antes de cerrar, los tribunales las obligaron a crear fondos especiales de dinero para compensar a las víctimas, incluyendo a quienes todavía no habían sido diagnosticados en ese momento. Esos fondos siguen activos hoy y las personas que califican pueden presentar una solicitud para recibir dinero de ellos.

Plazos para actuar

Hay un detalle muy importante que no puedes ignorar: existe un límite de tiempo para presentar un reclamo. Ese plazo varía según el estado, pero en la mayoría de los casos es de uno a cuatro años a partir del momento en que recibes el diagnóstico, no desde el momento de la exposición.

Por eso es fundamental consultar con un abogado tan pronto como sea posible después de recibir un diagnóstico relacionado con el asbesto. Si dejas pasar demasiado tiempo, puedes perder tu derecho a reclamar para siempre.

Lesiones personales por asbesto en USA

Qué derechos tienen los inmigrantes, con o sin papeles

Esta es una de las preguntas más importantes para nuestra comunidad: ¿puedo buscar compensación si no tengo documentos?

La respuesta es sí. Las leyes de lesiones personales en Estados Unidos protegen a todas las personas que viven en el país, independientemente de su estatus migratorio. No importa si eres ciudadano, residente, tienes visa o no tienes papeles: si enfermaste por exposición al asbesto, tienes derecho a buscar compensación.

Los tribunales reconocen que negar ese derecho a los inmigrantes sin documentos crearía una situación muy injusta. Las empresas no pueden causar daño a una persona y después escudarse en su estatus migratorio para no responder por ese daño. La ley no lo permite.

Es natural tener miedo de que un proceso legal ponga en riesgo tu situación migratoria. Lo que debes saber es que un caso de lesiones personales se centra en lo que te pasó y en quién es responsable de ese daño. Un abogado especializado en inmigración puede reclamar por tus derechos sin ponerte en riesgo.

Si necesitas asesoramiento o quieres iniciar tu caso, podemos ayudarte. Tenemos una red de abogados de confianza disponible estés donde estés en los Estados Unidos. Programa una consulta con nosotros haciendo clic aquí. Y si no ganas, no pagas.

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