Las piscinas son lugares donde familias y amigos se reúnen para disfrutar, especialmente durante los meses de calor.
Pero también son uno de los espacios más peligrosos en cualquier propiedad.
Cada año, miles de personas sufren lesiones graves en piscinas, y lamentablemente, muchas de estas víctimas son niños.
Si tú o alguien de tu familia ha sufrido un accidente en una piscina, es importante que sepas que tienes derechos, sin importar tu estatus migratorio.
En este artículo te contamos qué tipos de accidentes pueden ocurrir, quién puede ser responsable, y cómo proteger tus derechos.
Los peligros reales de las piscinas
Aunque las piscinas parecen inofensivas, presentan múltiples riesgos que van más allá del agua. Los accidentes pueden ocurrir de muchas formas diferentes.
El ahogamiento es, por supuesto, el riesgo más grave y conocido. Los niños menores de cinco años son los más vulnerables. Según estadísticas, el ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en niños pequeños en los Estados Unidos. Pero los adultos tampoco están exentos de peligro.
Los resbalones y caídas son también muy comunes alrededor de las piscinas. Las superficies mojadas del piso que rodea la piscina pueden causar caídas que resulten en huesos rotos, lesiones en la cabeza o daños en la columna vertebral.
Los trampolines y toboganes también causan muchas lesiones cada año. Cuando no están bien mantenidos o cuando las personas se lanzan en áreas poco profundas, pueden ocurrir golpes severos en la cabeza o lesiones permanentes en el cuello y la espalda.
Las quemaduras químicas son otro peligro. Las piscinas necesitan productos químicos para mantenerse limpias, pero si se usan incorrectamente o en cantidades excesivas, pueden causar irritación en la piel, problemas respiratorios o quemaduras graves.
Los drenajes de las piscinas pueden crear succión peligrosa que atrapa a los nadadores, especialmente a los niños. Esto puede causar lesiones graves o incluso ahogamiento.
Quién puede ser responsable cuando ocurre un accidente
Cuando alguien resulta lesionado en una piscina, varias personas o entidades pueden ser responsables de pagar por esos daños:
– En una casa
Si el accidente ocurrió en una casa privada, el dueño de la propiedad puede ser responsable. Los propietarios tienen la obligación de mantener sus piscinas seguras. Esto incluye instalar cercas adecuadas, asegurarse de que las puertas tengan cerraduras que funcionen, mantener el equipo en buen estado y supervisar a los visitantes, especialmente a los niños.
– En condominios o complejos de apartamentos
En el caso de piscinas en complejos de apartamentos o condominios, la responsabilidad generalmente recae en la administración de la propiedad o en la asociación de propietarios. Ellos deben asegurarse de que la piscina esté bien mantenida, que haya señales de advertencia apropiadas y que se cumplan todas las reglas de seguridad.
– En piscinas públicas
Las piscinas públicas, ya sean operadas por la ciudad, el condado o empresas privadas, tienen requisitos de seguridad aún más estrictos. Deben tener salvavidas cuando sea necesario, mantener el equipo de seguridad disponible y seguir regulaciones específicas sobre limpieza y mantenimiento.
– En hoteles y resorts
Los hoteles y resorts también son responsables de la seguridad de sus huéspedes en las piscinas. Si no proporcionan supervisión adecuada, no mantienen la piscina en condiciones seguras o no tienen el equipo de emergencia necesario, pueden ser considerados negligentes.
En cualquiera de estos lugares, en algunos casos, el fabricante de equipos defectuosos puede ser responsable. Si una escalera se rompe, un drenaje no funciona correctamente o un tobogán tiene defectos de diseño, la compañía que fabricó o vendió ese equipo puede tener que pagar por las lesiones causadas.
Tus derechos como inmigrante
Una de las cuestiones que genera dudas en muchos inmigrantes es si pueden presentar una demanda por un accidente en una piscina, sobre todo si no tienen documentos.
La respuesta es clara y directa: sí, puedes presentar una demanda sin importar tu estatus migratorio. El sistema legal estadounidense protege a todas las personas que fueron lesionadas por la negligencia de otros, no solo a los ciudadanos o residentes legales.
Cuando presentas un caso de lesiones personales, el enfoque está en los hechos del accidente: qué pasó, quién fue responsable y qué tan graves son tus lesiones. Tu estatus migratorio no es relevante para determinar si tienes un caso válido.
Los jueces, jurados y abogados están allí para evaluar el accidente y las lesiones, no para hacer cumplir las leyes de inmigración. Su trabajo es determinar si la otra parte actuó con negligencia y causó tus lesiones.
Es absolutamente comprensible que te preocupe si participar en un proceso legal podría traerte problemas con inmigración. Pero los casos de lesiones personales se manejan en cortes civiles, que van por separado del sistema de inmigración. De todas maneras, para mayor tranquilidad, siempre es recomendable consultar con un abogado experto en inmigración.
Qué hacer después de un accidente en una piscina
Los pasos que tomes inmediatamente después de un accidente pueden afectar significativamente tu capacidad de recibir compensación.
- Busca atención médica de inmediato, incluso si las lesiones parecen menores. Algunos problemas graves, como lesiones cerebrales o daño interno, pueden no ser evidentes al principio. Además, tener registros médicos desde el momento del accidente fortalece tu caso.
- Toma fotografías del lugar donde ocurrió el accidente si es posible. Captura imágenes de la piscina desde diferentes ángulos, cualquier equipo dañado, señales de advertencia (o su ausencia), cercas, puertas y cualquier condición peligrosa que puedas ver.
- Consigue los nombres y la información de contacto de cualquier persona que haya visto lo que pasó. Los testigos pueden ser cruciales para explicar cómo ocurrió el accidente y si había problemas de seguridad.
- Reporta el incidente a la administración de inmediato si el accidente ocurrió en una piscina pública o de un complejo de apartamentos. Pide una copia de cualquier reporte que hagan sobre el incidente.
- Guarda todos los documentos relacionados con tus lesiones. Esto incluye facturas médicas, recibos de medicamentos, órdenes de trabajo que perdiste y cualquier otro gasto relacionado con el accidente.
- No hables con las compañías de seguros sin consultar primero con un abogado. Pueden contactarte rápidamente después del accidente e intentar que aceptes una cantidad baja de dinero o que digas algo que puedan usar en tu contra.
Compensación que podrías recibir
Si sufres lesiones en un accidente de piscina causado por la negligencia de otra persona, puedes tener derecho a varios tipos de compensación:
- Gastos médicos
- Salarios perdidos
- Dolor y sufrimiento (físico y emocional)
- Pérdida de calidad de vida
- Gastos de funeral, pérdida de apoyo y pérdida de compañía y amor de su ser querido (en caso de muerte)
Reglas especiales sobre negligencia en algunos estados
Es importante entender que el lugar donde estés puede tener distintas reglas sobre negligencia que pueden afectar tu caso.
En algunos estados, existe algo llamado “negligencia contributiva”. Esto significa que si se determina que tú tuviste aunque sea un 1 % de culpa en el accidente, podrías perder completamente tu derecho a recibir compensación. Por ejemplo, si estabas corriendo alrededor de la piscina cuando te resbalaste, la defensa podría argumentar que tú también tuviste culpa.
Otros estados usan un sistema de “negligencia comparativa”, donde tu compensación se reduce según el porcentaje de culpa que tengas, pero aún puedes recibir algo.
Estas reglas hacen que sea aún más importante trabajar con un abogado con experiencia que sepa cómo presentar tu caso de la mejor manera posible.
Casos especiales con niños
Los niños son los más vulnerables a los accidentes en piscinas, y la ley reconoce esto con protecciones especiales.
Muchas ciudades y estados requieren que las piscinas privadas estén rodeadas por cercas de al menos cuatro pies de altura con puertas que se cierren y se aseguren automáticamente. Esto es para evitar que niños pequeños entren a la piscina sin supervisión.
Si un niño logra entrar a una piscina que no está debidamente protegida y se lesiona o se ahoga, el dueño de la propiedad puede ser responsable, aunque el niño estuviera ingresando sin permiso.
Las cortes reconocen que las piscinas son muy atractivas para los niños, y que los pequeños no entienden completamente los peligros. Los propietarios tienen la responsabilidad de proteger a los niños tomando medidas razonables de seguridad.
Cuánto tiempo tienes para presentar un reclamo
El tiempo es un factor crítico en casos de lesiones personales.
Cada estado tiene un plazo límite para presentar una demanda. Este plazo, llamado “statute of limitatoins” en inglés, varía mucho de un estado a otro. Puede ir desde un año hasta seis años desde la fecha del accidente.
Si no presentas tu demanda antes de que expire este plazo, pierdes tu derecho a buscar compensación, sin importar cuán válido sea tu caso.
Eso sí, existen algunas excepciones importantes. Para los niños, el reloj generalmente no comienza a correr hasta que cumplen dieciocho años. En casos de muerte, el plazo por lo general es de dos años desde la fecha del fallecimiento.
Por eso es fundamental consultar con un abogado lo antes posible después de un accidente. No esperes hasta que se acerque la fecha límite, porque para entonces puede ser demasiado tarde para reunir la evidencia necesaria para tu caso.
Por qué necesitas un abogado
Los casos de accidentes en piscinas pueden ser complejos, sobre todo cuando se trata de demostrar que el dueño de la propiedad no cumplió con sus responsabilidades de seguridad.
Un abogado con experiencia puede investigar tu accidente, incluyendo revisar los registros de mantenimiento de la piscina, obtener videos de seguridad si existen, entrevistar testigos y consultar con expertos en seguridad de piscinas.
También pueden identificar a todas las partes responsables. A veces hay más de una persona o entidad que tiene culpa, y un abogado puede asegurarse de que todas sean incluidas en tu reclamo.
Las compañías de seguros a menudo intentan pagar lo menos posible. Pueden ofrecerte un acuerdo rápido que suena bien al principio, pero que no cubre todos tus gastos médicos futuros o tu pérdida de ingresos. Un abogado sabe cómo calcular el valor real de tu caso y negociar para conseguir lo que mereces.
Además, si tu caso no se puede resolver a través de negociaciones, un abogado puede llevar tu caso a juicio y presentar tu historia de manera convincente ante un juez y un jurado.

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