Traer un bebé al mundo debería ser uno de los momentos más felices de tu vida. Pero a veces las cosas no salen como esperabas.
Si tu hijo sufrió una lesión durante el embarazo, el parto o los primeros días de vida por un error médico que pudo evitarse, tienes derechos en Estados Unidos, sin importar tu situación migratoria.
En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre las lesiones de nacimiento, cuándo el hospital o el doctor pueden ser responsables y cómo puedes buscar compensación para cuidar a tu hijo.
¿Qué son las lesiones al nacer?
Una lesión de nacimiento es cualquier daño físico que sufre un bebé antes, durante o poco después de nacer.
Es importante entender que esto es diferente de un defecto congénito, que ocurre durante el desarrollo del bebé en el vientre por razones que generalmente no tienen que ver con el cuidado médico.
Las lesiones de nacimiento pueden ser leves, como un moretón temporal, o graves y permanentes, como daño cerebral. Lo que las distingue es que muchas veces pudieron haberse evitado si el equipo médico hubiera actuado como corresponde.
Cada año en Estados Unidos, cerca de siete de cada mil bebés sufren alguna lesión durante el parto. Y lo más preocupante es que estas lesiones representan el 20 % de las muertes infantiles anuales, que suman unas veinte mil.
Lesiones de nacimiento más comunes
Algunas de las lesiones que se dan con más frecuencia incluyen:
– Parálisis cerebral: Es el problema de desarrollo motor más común en niños. Aunque puede ocurrir por otras razones, muchos casos resultan de falta de oxígeno al cerebro durante el parto. Los niños con parálisis cerebral pueden tener dificultad para moverse, mantener el equilibrio o controlar sus músculos.
– Parálisis de Erb: También conocida como parálisis braquial, afecta los nervios del hombro y el brazo. Generalmente ocurre cuando los hombros del bebé se atoran en el canal de parto y el doctor usa demasiada fuerza para sacarlo.
– Encefalopatía hipóxico-isquémica: Se da cuando el cerebro del bebé no recibe suficiente oxígeno o sangre. Aunque entre el 80 % y 90 % de estos casos no pueden prevenirse, algunos ocurren porque el equipo médico no respondió a tiempo cuando el bebé estaba en peligro.
– Lesiones de la columna vertebral: Pueden ocurrir si el cordón umbilical se comprime o si el doctor usa mal las herramientas durante el parto, como fórceps o extractores de vacío.
– Fracturas de huesos: Los bebés que vienen en posición de nalgas o que son más grandes de lo normal pueden sufrir fracturas, especialmente en la clavícula, durante el parto.
Señales de que tu bebé podría tener una lesión de nacimiento
Como padre o madre, nadie conoce mejor a tu hijo que tú. Si notas que tu bebé no está alcanzando los hitos normales de desarrollo, puede ser señal de que algo no está bien.
Los bebés normalmente empiezan a responder a tu voz entre el primer y segundo mes. Para los dos o tres meses, deberían poder levantar la cabeza solos. Entre los cuatro y seis meses, la mayoría se voltea. A los seis u ocho meses, se sientan sin ayuda. Entre los nueve y diez meses, gatean. Y entre los nueve y dieciocho meses, empiezan a caminar y a decir sus primeras palabras.
Si tu hijo no está haciendo estas cosas cuando debería, vale la pena consultarlo con un doctor. No siempre significa que haya una lesión de nacimiento, pero es mejor investigar.
Otras señales pueden incluir convulsiones, llanto excesivo o diferente al normal, rigidez muscular o músculos muy flojos, dificultad para comer o tragar y problemas con la vista o el oído.
Cuándo el hospital o el doctor tienen la culpa
No todas las complicaciones en el parto son culpa de alguien. A veces pasan cosas que nadie pudo prever o evitar.
Pero cuando un profesional médico no hace lo que debería hacer según su preparación y experiencia, y eso causa daño a tu bebé, puede haber responsabilidad legal.
Ejemplos de esto son:
– Falta de monitoreo adecuado: Durante el parto, el equipo médico debe vigilar constantemente los latidos del corazón del bebé y las contracciones de la madre. Esta información les dice si el bebé está recibiendo suficiente oxígeno. Si ignoran las señales de que el bebé está en peligro, pueden ser responsables.
– No hacer una cesárea a tiempo: Cuando el monitor muestra que el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno, cada minuto cuenta. Si el doctor se tarda demasiado en decidir hacer una cesárea o usar otros métodos para sacar al bebé rápido, el daño puede ser permanente.
– Uso incorrecto de herramientas: Los fórceps y los extractores de vacío son herramientas útiles cuando se usan bien, pero pueden causar lesiones graves si se usan mal o con demasiada fuerza.
– No diagnosticar o tratar problemas a tiempo: Si el bebé nace con ictericia (cuando la piel se pone amarilla) y no se trata rápido, puede convertirse en kernicterus, un tipo de daño cerebral permanente.
– Errores con medicamentos: Dar el medicamento equivocado o la dosis incorrecta durante el embarazo o el parto puede tener consecuencias terribles.
– No prepararse para complicaciones conocidas: Si los doctores saben que el bebé es muy grande o que hay otros factores de riesgo, deben planear cómo manejar el parto de forma segura.
Tus derechos como inmigrante
Esta es la parte que muchos inmigrantes latinos necesitan escuchar claramente: tienes derecho a buscar justicia para tu hijo, sin importar si tienes papeles o no.
El sistema legal estadounidense está diseñado para proteger a todas las personas que sufren daño por negligencia de otros, sin excepción. Tu estatus migratorio no afecta tu derecho a demandar por una lesión de nacimiento.
Cuando presentas un caso de lesión de nacimiento, el enfoque va a estar en lo que pasó durante el embarazo y el parto. Los jueces y jurados no están ahí para revisar papeles migratorios. Están ahí para determinar si hubo negligencia médica y qué daños sufrió tu hijo.
Los abogados están obligados por ley a mantener confidencial toda la información que compartes con ellos, incluyendo tu situación migratoria. No pueden revelar esta información sin tu permiso.
Además, las cortes civiles (donde se llevan estos casos) generalmente no cooperan con las autoridades de inmigración. Tu participación en una demanda de lesión de nacimiento no debería afectar tu proceso migratorio ni ponerte en riesgo de deportación.
Qué compensación puedes recibir
Cuidar a un niño con una lesión de nacimiento puede costar muchísimo dinero. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el costo de por vida de cuidar a un niño con parálisis cerebral puede superar el millón de dólares.
La compensación en estos casos está diseñada para cubrir todas las necesidades de tu hijo, tanto ahora como en el futuro:
– Gastos médicos: Esto incluye todas las consultas con doctores, terapias físicas y ocupacionales, medicamentos, cirugías, hospitalizaciones y cualquier otro tratamiento que tu hijo necesite ahora y en el futuro.
– Equipos especiales: Muchos niños con lesiones de nacimiento necesitan sillas de ruedas, andaderas, aparatos ortopédicos u otros dispositivos para moverse o funcionar mejor.
– Cuidado a largo plazo: Si tu hijo necesitará asistencia toda su vida, la compensación debe cubrir esos costos de cuidadores o enfermeras.
– Modificaciones en la casa y el vehículo: Puede que necesites instalar rampas, agrandar puertas, adaptar baños o modificar tu carro para transportar a tu hijo de forma segura.
– Educación especial: Los programas educativos adaptados y las terapias relacionadas también deben incluirse.
– Pérdida de ingresos: Si tuviste que dejar de trabajar o reducir tus horas para cuidar a tu hijo, puedes recibir compensación por ese dinero que dejaste de ganar.
– Dolor y sufrimiento: El daño emocional que sufren tanto el niño como la familia puede compensarse económicamente.
Cómo probar tu caso
Para ganar un caso de lesión de nacimiento, tu abogado necesita demostrar cuatro cosas:
1. Que existía una relación médico-paciente
Esto se establece cuando el doctor o el hospital aceptan cuidarte a ti y a tu bebé. Es el paso más fácil de probar.
2. Que el equipo médico fue negligente
Aquí se compara lo que hicieron con lo que haría un profesional competente en la misma situación. Tu abogado traerá expertos médicos que expliquen cuál era el estándar de cuidado apropiado y cómo el demandado no lo cumplió.
3. Que esa negligencia causó la lesión de tu bebé
No basta con probar que hubo un error. Tienes que mostrar que el error causó directamente el daño.
Por ejemplo, si pueden demostrar que el monitor mostraba que el bebé necesitaba oxígeno con urgencia, el doctor esperó demasiado para hacer la cesárea, y como resultado el bebé sufrió daño cerebral por falta de oxígeno.
4. Que hubo daños reales
Esto significa documentar todas las consecuencias: diagnósticos médicos, gastos, terapias necesarias y cómo la lesión afecta la vida de tu hijo.
Estos casos son complicados y requieren mucha evidencia médica. Por eso es fundamental trabajar con un abogado que tenga experiencia específica en lesiones de nacimiento.
Quién puede ser responsable
La responsabilidad puede recaer en varias personas o instituciones.
Los doctores que atendieron tu embarazo y parto son los candidatos más obvios. Esto incluye obstetras, anestesiólogos y cualquier especialista involucrado.
Las enfermeras y el personal médico también pueden ser responsables si no monitorearon adecuadamente, no reportaron problemas al doctor, o cometieron errores en la administración de medicamentos.
El hospital mismo puede ser responsable, sobre todo si no tenía el equipo necesario, no estaba preparado para emergencias, o si su personal no estaba bien capacitado.
A veces, varias partes comparten la responsabilidad. Tu abogado investigará a fondo para identificar a todos los que contribuyeron al daño de tu bebé.
El tiempo es importante: actúa rápido
Cada estado tiene un plazo límite para presentar una demanda, llamado “plazo de prescripción” (en inglés, “statute of limitations”). Este plazo puede ser de uno a tres años, dependiendo del estado donde ocurrió el nacimiento.
Pero hay excepciones importantes para casos de lesiones de nacimiento. En algunos estados, el reloj no empieza a correr hasta que descubres la lesión. Y en muchos lugares, si la víctima es un menor de edad, el plazo puede extenderse hasta que el niño cumpla dieciocho o incluso veinte años.
Sin embargo, aunque técnicamente tengas más tiempo, es mucho mejor actuar pronto. La evidencia se pierde con el tiempo, los testigos olvidan detalles, y los registros médicos pueden ser más difíciles de obtener.
Qué hacer si sospechas que hubo negligencia
Si crees que tu hijo tiene una lesión de nacimiento causada por error médico, hay pasos concretos que debes seguir:
– Busca atención médica inmediata para tu hijo si todavía no la tiene. Su salud es lo más importante.
– Consigue y guarda todos los registros médicos. Pide copias de todo el expediente del embarazo, el parto y cualquier tratamiento posterior. Estos documentos son la columna vertebral de tu caso.
– Documenta todo. Toma fotos si hay lesiones visibles, guarda todos los recibos de gastos médicos, anota fechas importantes y nombres de doctores y enfermeras.
– Busca una segunda opinión médica. Otro doctor puede ayudarte a entender qué pasó realmente y si el cuidado que recibiste fue apropiado.
– No firmes nada del hospital o la aseguradora sin antes consultar con un abogado. A veces intentan que firmes documentos que limitan tu derecho a demandar más adelante.
– Consulta con un abogado lo antes posible. Muchos ofrecen consultas gratuitas donde evaluarán tu caso sin compromiso.
Tu hijo merece lo mejor
Descubrir que tu bebé tiene una lesión de nacimiento es devastador. Los sentimientos de culpa, enojo y confusión son completamente normales. Pero no estás solo, y tienes opciones.
Si sospechas que un error médico causó o contribuyó a las lesiones de tu hijo, mereces respuestas. Y tu hijo merece tener acceso a todos los recursos necesarios para vivir la mejor vida posible.

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